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02 febrero, 2015

Nisman- 21 años de impunidad-



21 años de impunidad- 18 de Julio de 1994- 18 de Enero de 2015- AMIA-


Nos vuelve estallar en Argentina, AMIA, como una maldición permanente; sin Verdad, sin Justicia, con Memoria y dolor, con el miedo que produce la incertidumbre.
¿Lo que pasó, pasó realmente? No se sabe cómo, exactamente. ¿Quien, quienes? ¿Por qué?
Desde el minuto cero, hubo una mano poderosa, que movió muchas manos y aun hoy las sigue moviendo. En él durante, han caído máscaras, de “todos” los sectores. La mano que no está en escena sigue actuando.
No alcanza con las muertes y el estrago social, la “Impunidad” nos refriega en la cara su Poder. Nos dice cada día, hay un poder mayor al de la Republica, ese Poder dinamita, la credibilidad que debemos tener en las reglas y en quienes las aplican. Es el principio básico de cualquier contrato social, sin esa premisa quedamos bajo la Ley del más fuerte, sin esa premisa nadie “pondrá limite al Príncipe” como diría Maquiavelo, Rousseau y otros referido, al límite necesario, que la comunidad debe poner al poder de los gobernantes.
La catástrofe de AMIA. Hoy ya deberíamos llamarla así, al no haber explicación humana racional, fehaciente, debemos colegir que es un mal mayor, como lo son las catástrofes naturales, las guerras, los crímenes de Estado. La historia, sin mayor rigurosidad, nos demuestra que todos quienes han estado cerca de ella, o son participes en la impunidad, o son víctimas de ella, o se inmolan en su nombre. Los meritos y virtudes, se transforman en crueles máscaras de horror y mentira, hasta el esfuerzo sincero sacrificado en pos de la Verdad y la Justicia, divide, enfrenta, genera odios, encuentra culpables en cada rincón, mientras tanto, la Impunidad juega sus cartas.
La denuncia de Nisman (Z”L), tal vez ponga en cuestionamiento algunas acciones oblicuas, de personajes cercanos al gobierno, pero así y todo, eso no configuraría un delito. Va ser sano para la República que esto salga a la luz, si hubo “bocones” que se arrogaban capacidades que no tienen, ni les fueron cedidas, si con su irresponsabilidad contribuyeron a aumentar la confusión y desazón, que sean juzgados y puestos bajo el juicio social. Esos tendrán que explicar, porque sus acciones aumentan riesgos para la marcha armoniosa del País, a que intereses responden sus acciones.
La denuncia no aporta nada a resolver, las preguntas que resuenan desde minuto cero del estallido.
La causa AMIA, es de todos los Argentinos, en especial de la Comunidad Judía, hacia esa colectividad fue dirigida, hoy vemos que el efecto es continuo, estalla cada día, cada momento, en la ausencia de los Seres Queridos, en las Historias que fueron truncadas, tronchadas por la mano que ¿de antemano contaba con la impunidad suficiente?, para echar esta maldición permanente.
Debería ser una Causa Nacional, contribuyen para que así no sea, la acción perversa, de quienes secuestran a AMIA, y la usan para sus “guerras” internas e importadas. Los Argentinos, estamos secuestrados, sin opción a ser liberados hasta que se responda: ¿Quién?, ¿por qué?, ¿Cómo?
En medio de esta nueva catástrofe, que es la muerte de Nisman, crece el odio dirigido hacia la Presidenta, hacia el Gobierno, hacia la Argentina toda, se usa el dolor para responder a fines oscuros disfrazados de “cuestiones de Estado”, dentro de esa lógica, todo vale y cualquier versión que estimule la desesperación, la desazón, y la idea de “esto no va más”, inseminada en la “gente” a sabiendas del efecto que se busca. Es una forma de matar otra vez a las Victimas de AMIA, es de una infamia demencial, revolver las entrañas de los Seres Queridos en un cálculo frio, en que el odio es ilimitado, como son ilimitadas las tácticas de destrucción.
La causa AMIA, ya tiene la gravedad suficiente para ser considerada “Crimen de Lesa Humanidad”, reúne los requisitos; el Estado por acción u omisión, a pesar de la voluntad política, económica, e institucional que ha puesto desde el 2004 en adelante el Gobierno. (Esto no fue determinante a la hora de traer resultados)- La causa por encubrimiento, pronto tendrá su juicio oral. Se eligió atentar contra un colectivo social, buscando el exterminio de quienes fueran alcanzados, por ser judíos, hubiera sido imposible que esto pase sin la intervención de apoyos locales, el Estado no pudo garantizar la seguridad de esos argentinos, cuando era su obligación.
¿Porque no considerar a las Victimas y a sus Familiares, en el mismo escalón de necesidad de reparación que las Victimas de la dictadura? Los diferencia es que de las victimas de AMIA, se tienen los cuerpos, pero nadie los mato, nadie lo planeo, nadie es culpable.
Esos cuerpos son desaparecidos de sus Vidas, de sus historias. Nos faltan a todos los argentinos.

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