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27 noviembre, 2018

América Resiste #164- La Retaguardia Radio- 26-11-2018

América Resiste #164- La Retaguardia Radio- 26/11/2018  

Audio: 
Editorial: Malos, Buenos Tiempos- Resistir sin miedo- 
17 de Noviembre- Día del Militante Peronista- 
Sandra Calamano- Docente asesinada por la corrupción de Vidal-PRO- 
Nora Cortiñas- Madre Plaza de Mayo Linea Fundadora- Cultivar Canabis no es delito 
Anarquía: Federica Montseny 
Detrás de las rejas- COOPE- Invita 
Anarquía: Julio Anguita- A los jóvenes. 
Mafia Macrista: Elaskar/Fariña, extorsionados. Argentina 
Macri en 3- Semana 154- Síntesis semanal- 
Humor: Micky Vainilla- Peter Capusoto- 
Coya Boliviana, se despide de Argentina- 

Música: 
Chacarera del Olvidao-Duende Garnica-Peteco Carabajal// Ya no se que hacer conmigo-De Nos// You don´t love me-Jazz Jamaica// Bamba Rebelde-Las Cafeteras// Island Blues- Iziniga// Move On-Issac Chambers// Blue Moon-Isacc Chambers// Beautiful People-Chris Brown Benny Benassi// 

 Noticias- Denuncias- Reporte desde el lugar de los hechos- Periodismo Social, Libre, Militante  No somos neutrales, estamos junto a los vulnerables, que Luchan contra los Abusos y se niegan a ser esclavos. 
 América Resiste!!!- LUNES 18:00 A 20:00/ Jueves 13 a 15/ Sábado 22 a 24-

Nuevo Aniversario de la Resolución 181 de la ONU

29 DE NOVIEMBRE 1947 - 2018
       UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA RESOLUCIÓN 181 DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 181: se trataba de un plan que intentaba resolver el conflicto judeo – árabe en Palestina mediante una partición: el planteo fue ante la comprobación de la imposibilidad de constituir un Estado Binacional con las reivindicaciones de ambos pueblos. Para eso fueron fundamentales los argumentos del representante soviético Andrei Gromiko, quien señaló que la creación del Estado de Israel era una reparación para el pueblo judío, luego de todo lo que había sufrido por las masacres de los nazis.

La votación sobre el Plan de Partición estuvo colmada de expectativas por parte de ambos bandos: esa región había quedado bajo la tutela británica a través de un Mandato, producto del Tratado Sykes-Picot, un acuerdo típicamente colonial pergeñado por las grandes potencias, Gran Bretaña y Francia, tras el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Terminada la guerra, y en medio de un amplio profundo clima de descolonización –la independencia de la India y Pakistán, Indonesia, Birmania, Vietnam--, Gran Bretaña, incapaz de resolver el creciente enfrentamiento entre las comunidades judías y árabe, intencionadamente “dejó hacer” y luego de la sanción del Resolución 181, se retiró del lugar, dando lugar a que se iniciara la primera guerra árabe – israelí, y con ello, una sangría entre los pueblos.

En ese marco, los británicos manifestaron su simpatía y un apoyo abierto a las monarquías árabes, conservadoras, con el ánimo de mantener su influencia en la región. Su objetivo era conservar posiciones de poder a través del control de algunas de las dinastías árabes que reinaban en Transjordania e Irak, al mismo tiempo que propulsaban ejercer cierto dominio sobre el petróleo y sus rutas de transporte.

Sin fuerzas, en decadencia y derrotado políticamente, el Reino Unido intentó maniobrar arteramente bajo la idea de “divide y reinarás” (algo similar a lo ocurrido con India y Pakistán, un conflicto que aún  sigue vigente), tratando de mantener la supremacía estratégica en esa región indispensable para su proyecto neocolonial por las rutas que unían el Mediterráneo con Oriente, los pozos petroleros, oleoductos y puertos.

Hubo algún otro intento dilatorio, como un fideicomiso –auspiciado por los Estados Unidos, que tampoco simpatizaba con la propuesta soviética–, que trató de impedir también la concreción del plan original. En definitiva, lo que pareció ser una conclusión justa, rápidamente se convirtió en un verdadero “huevo de la serpiente”, ya que ni unos ni otros hallaron beneficiosa la propuesta.

Tal como ocurrió en otras épocas de nuestra Historia, la Resolución 181 admitió varios puntos de vista. Para las comunidades árabes –incitadas por sus clases dominantes (ineptas, corruptas y parasitarias, realezas absolutas sometidas al diktat imperial británico)–, fue una tragedia: la "Nakba" fue el concepto utilizado para designar al éxodo forzoso de comunidades árabes de Palestina.

Para la colectividad judía, la posibilidad de un renacimiento, luego de las horribles matanzas de la Segunda Guerra Mundial (uno de los puntos de partida de la constitución definitiva del Estado, que tendrá un momento culminante en mayo de 1948, cuando terminaron por retirarse las tropas británicas) fue cuando se declaró la Independencia. Para las potencias occidentales fue, por su lado, una manera elegante de deshacerse de un problema y transferírselo a los pueblos de esa región.

La partición implicaba la creación de dos Estados, uno árabe y otro judío, así como la internacionalización de las ciudades de Jerusalén y Belén, lo cual no fue aceptado por la dirigencia árabe. El 14 de mayo de 1948, Israel declaró la independencia. Inmediatamente comenzó la primera guerra árabe-israelí, tras la invasión de la llegada de tropas de la Liga Árabe (egipcias, irradies, libanesas, sirias, transjordanas y “voluntarios” libios, sauditas y yemeníes, con el asesoramiento británico), que permitió a Israel su expansión por territorios que no les habían sido asignados.

La ONU adoptó la Resolución 194, donde exigió el reconocimiento y el derecho del regreso de los refugiados árabes a sus hogares. En forma paralela, los países árabes expulsaron a numerosos judíos de sus países: Irak, Yemen, Egipto, entre otros.

Fue entonces que se dio, aquí, un dilema de difícil solución. Unos y otros –judíos y árabes– fueron pueblos castigados por la Historia. Ni uno ni otro se merecen vivir lo que hoy atraviesan: guerras, atentados, temores, desarraigo, un futuro incierto. Lo que en verdad debió haber sido un triunfo de la Humanidad se convirtió en una tragedia para todos: para los judíos de la región (que se convirtieron en israelíes) por tener una “espada de Damocles” pendiendo sobre sí mismos; para los árabes (que se convertirían en palestinos con el correr de los años) por el exilio, extrañamiento y la transformación de excluidos en los mismos países árabes donde fueron refugiados; para la Humanidad porque aún no ha sabido dar una respuesta cabal e íntegra a la felicidad e integridad de los pueblos de la región.

Si es necesario, es posible. Es necesario y es posible convivir armoniosamente; aquel proyecto original –con las correcciones históricas, políticas y culturales que corresponden–, tiene la vigencia de haber planteado algo justo y correcto. Es una empresa ardua y trabajosa, pero un escenario donde el protagonismo sea el de una paz justa, estable, democrática y duradera será provechosa no solo para todos los pueblos de la región, sino para la Humanidad entera, ya que desactivaría un punto “caliente” y explosivo del planeta. No nos ilusionamos con un romance, pero sí con un movimiento por fuera de una dualidad esquemática y que, al menos, desde una “paz fría” posibilite que ambos pueblos se desarrollen sin intimidaciones ni aprensiones en
su vida cotidiana presente y futura.

Rechazamos con vehemencia y decisión las políticas belicistas, expansionistas, colonialistas y negadoras de su propio origen del gobierno del Estado de Israel así como las acciones de grupos político-militares o Estados (palestinos, árabes y/o musulmanes) que proclaman la desaparición del Estado de Israel como respuesta. Los dos pueblos –israelíes y palestinos– han sufrido y sufren demasiado. Ambos merecen certezas y seguridades. Una vez más, como lo viene haciendo desde 1947, la Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina – Idisher Cultur Farband (ICUF Argentina) insiste en que lo más revolucionario en Medio Oriente es la paz, una que respete historias, tradiciones, culturas en su vasta diversidad sobre la base de Dos Pueblos = Dos Estados.

            Marcelo Horestein                                                           Isaac Rapaport
                Presidente                                                                 Secretario General

Buenos Aires, 26 de noviembre de 2018


Women, Technology, and the Future of Work- FMI -Blog

https://content.govdelivery.com/accounts/USIMF/bulletins/21bfaf2

The way we work is changing at an unprecedented rate. Digitalization, artificial intelligence, and machine learning are eliminating many jobs involving low and middle-skill routine tasks through automation.
Our new research finds the trend toward greater automation will be especially challenging for women.
On average, women face an 11 percent risk of losing their jobs due to automation, compared to 9 percent of their male counterparts. So while many men are losing their jobs to automation, we estimate that 26 million women’s jobs in 30 countries are at high risk of being displaced by technology within the next 20 years. We find that women’s jobs have a 70 percent or higher probability of automation. This translates globally to 180 million women’s jobs.
We must understand the impact of these trends on women’s lives if we are to gain gender equity in the work place.
What policies can countries implement now to ensure that women contribute to the economy, while moving toward greater automation?
Women at higher risk
Hard-won gains from policies to increase the number of women in the paid workforce and to increase women’s pay to equal men’s may be quickly eroded if women work predominantly in sectors and occupations that are at high risk of being automated.
  • Women who are 40 and older, and those in clerical, service, and sales positions are disproportionately at risk.



El movimiento de los ‎‎“Chalecos Amarillos” se extiende en ‎Francia, Bélgica y Bulgaria

http://www.voltairenet.org/article204040.html
l movimiento de los «Chalecos Amarillos» [1], iniciado en Francia el 17 de ‎noviembre de 2018, se extiende ahora a los departamentos franceses de ultramar así como a ‎Bélgica y Bulgaria. ‎
Según el ministerio del Interior de Francia, el momento de máxima participación se registró a las ‎‎17 horas (hora de Francia) del 18 de noviembre con 287 710 participantes, cifra imposible de ‎verificar ya que no existe ningún otro conteo disponible y porque los participantes organizan ‎turnos y relevos a lo largo del día para garantizar su presencia en los puntos estratégicos ‎donde bloquean o filtran la circulación de vehículos. ‎
Aunque se trata de un movimiento pacífico, se han reportado algunos actos de violencia sin que ‎sea por el momento posible precisar si han sido responsabilidad de los participantes en la protesta ‎o de provocadores. Esos incidentes están siendo ampliamente divulgados por la prensa francesa, ‎que trata así de desacreditar el movimiento. ‎
En uno de los llamados “departamentos franceses de ultramar” –la isla de la Reunión, en el ‎Océano Índico– las autoridades locales instauraron un toque de queda en 14 de las ‎‎34 comunas que cuenta ese territorio. ‎
Este movimiento de los “Chalecos amarillos”, que denuncia una presión fiscal excesiva de parte ‎del gobierno, no cuenta con una organización central y se ha propagado a través de internet. ‎Los participantes son principalmente personas de clase media y las protestas se iniciaron en las ‎zonas rurales, aunque ya se extienden también a las ciudades. ‎
En la Asamblea Nacional de Francia, el diputado Jean Lasalle, quien fue candidato a la elección ‎presidencial en 2017, violó deliberadamente el reglamento al presentarse en el hemiciclo ‎portando un chaleco amarillo de emergencia (ver foto) durante la sesión de preguntas ‎al gobierno. El presidente de la Asamblea, Richard Ferrand, diputado de La République ‎en Marche, movimiento creado para respaldar la elección del actual presidente de Francia, ‎Emmanuel Macron, anunció que Jean Lassalle será objeto de sanciones. ‎

HAS AMERICA BECOME A PLUTOCRACY? | OPINION ROBERT F. KENNEDY, JR

President Trump's easy forgiveness of the Saudi plutocrats who almost certainly murdered and dismembered journalist Jamal Khashoggi is consistent with this president’s comfortable bonhomie with military and authoritarian tyrants in Russia, China and North Korea. His solace for dictators contrasts starkly with his uneasy bickering with our traditional democratic allies in Europe, Canada and Australia. But President Trump is no historical anomaly. He is rather the radical acceleration of a devolution towards plutocracy that has been diminishing America’s democracy and ideals for the last half century.
These trends have transformed our nation into a warfare state with vast gaps between rich and poor. America has spent $6 trillion on war since 9/11. It can credibly be argued that America is now, officially, a plutocracy.
My grandfather, Ambassador Joseph P. Kennedy, warned that America could not be both an imperial nation abroad and a constitutional democracy at home. That unstable configuration, he argued, would diminish the middle class, yield large chasms between rich and poor and erode our constitutional and civil rights.
Jefferson and Adams similarly argued that imperialism abroad is incompatible with democracy at home and cautioned against “going abroad in search of monsters to destroy.” In 1960, days before JFK took his oath, outgoing President Dwight Eisenhower warned America about losing the American struggle to preserve democracy against the growing power of “the Military Industrial Complex.”

Seven great traumas have since pushed us down the path toward plutocracy, and decisively ended America’s claim to be an exemplary experiment with democracy. Those traumas have helped transform our country into an imperium abroad and a national security state at home.
Those traumas include the assassinations of JFK and RFK who were both arcing the country toward peace, and Martin Luther King Jr. who, at the time of his murder in Memphis, was forcefully linking the Vietnam war with the poverty, racism, violence and injustice back home.

The Vietnam War, which became an American War in 1965, was the fourth trauma that took us away from our aspiration to be the world’s exemplary democracy.

The bizarre election of George W. Bush by a 5-4 Supreme Court vote and his handling of the 9/11 attack further pushed us down the path of plutocracy. Imagine for a moment that the Florida vote was counted and Albert Gore became president. We would not have invaded Iraq—a policy choice that eventually led to the war in Syria and the refugee crisis that is already breaking up the EU and will threaten democracy and stability in Europe for at least a generation.
Gore would have handled 9/11 by attacking its root cause—our deadly addiction to oil. Instead of squandering $6 trillion on wars, he would have spent that money transitioning America to a clean energy economy. There would have been $5 trillion left to build America the world’s greatest schools, hospitals, health care for all Americans, roads and infrastructure, internet and more.

Claves para entender el crecimiento de los nuevos medios

https://ijnet.org/es/story/claves-para-entender-el-crecimiento-de-los-nuevos-medios?utm_source=This+week+in+IJNet+-+Spanish&utm_campaign=bc7510f54e-EMAIL_CAMPAIGN_2018_11_20_08_40&utm_medium=email&utm_term=0_2dbcc1ac9d-bc7510f54e-15272017

is colegas docentes son expertos en la economía de la industria de los medios de comunicación, y hace poco tuvimos un animado debate sobre cómo revertir la crisis financiera del periodismo. El colapso del modelo de negocios de la industria está poniendo en peligro a la institución periodística –el Cuarto Estado, el contrapeso al poder–, al desechar periodistas y coberturas, especialmente en los medios locales.
Esta cuestión fue analizada recientemente por Ken Doctor, del Nieman Lab, en su informe "Newspapers are shells of their former selves. So who’s going to build what comes next in local?".
Doctor detalla una serie de iniciativas de medios con y sin fines de lucro destinadas a llenar el vacío en la cobertura de noticias locales que involucran a cientos de medios de comunicación. Pero las métricas estándar de la industria ya no parecen ser suficientes para cubrir las brechas a corto plazo sin cambios significativos en la forma en que los medios hacen su negocio. Así, comunidades enteras están perdiendo cobertura de noticias de cualquier tipo; un pilar de las instituciones democráticas.

Las viejas métricas son menos relevantes

Pero hay otra forma de ver esta situación. Es cierto que, en este momento, los medios que están haciendo una diferencia representan solo una pequeña fracción de la industria. Sin embargo, algunas de las métricas antiguas (ingresos totales, número de empleados) no son relevantes para los medios digitales.
Used three days or more
Used last week
El País online
16%
27%
El Mundo online
13%
22%
El Confidencial
10%
19%
Eldiario.es
8%
18%
20 Minutos online
10%
17%
Antena 3 online
9%
15%
Marca online
10%
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Yahoo! News
7%
13%
LaSexta online
7%
13%
MSN News
8%
13%
RTVE online (public broadcaster)
6%
13%
La Vanguardia online
7%
12%
Público
6%
12%
ABC online
7%
12%
OKDiario
5%
12%
HuffPost (Huffington Post)
5%
11%

Medios británicos hacen sonar la alarma por el posible regreso de Rusia a Cuba.

La posible reapertura del Centro ruso de inteligencia radioelectrónica de Lourdes, en Cuba, genera preocupación entre algunos medios occidentales.
El medio británico Daily Star, que publicó un artículo sobre el tema aludiendo a una posible "Tercera Guerra Mundial", fue uno de los que dieron la voz de alarma. El periódico afirma, citando a la Jamestown Foundation —que se creó para apoyar a los desertores soviéticos— que este podría ser solo el comienzo.
La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin © SPUTNIK / SERGUEY GUNEEV   Lo más grave: "EEUU puede estar modificando la estrategia de disuasión nuclear"
El artículo señala que Rusia podría establecer más bases en Cuba, lo cual se enmarcaría en el contexto del refuerzo de relaciones que está ocurriendo entre Moscú y La Habana. "Si el líder del Kremlin decidiera establecer bases adicionales en Cuba, como algunos comentaristas rusos están sugiriendo, eso sería un asunto completamente diferente, especialmente si tiene éxito en este objetivo", afirma el artículo.
Así, durante su visita a Rusia a principios de noviembre, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dijo que quisiera dar "un nuevo impulso" a las relaciones bilaterales entre los dos países. A partir de ahí se especuló con que Rusia podría volver a abrir el centro de Lourdes, que fue clausurado en 2002, y crear incluso nuevas bases militares, indicaron al medio los analistas de la Jamestown Foundation. Tema relacionado: Rusia rearma a Cuba y la salva, por ahora, de pagar El medio destacó que, aparte de la visita del mandatario cubano a Moscú, uno de los catalizadores de la actividad rusa en Cuba podría ser la salida de EEUU del Tratado INF anunciada por Donald Trump. Respuesta de Rusia El Ministerio de Exteriores de Rusia calificó de "ficción" estos informes mediáticos. "No comentamos algo que es pura ficción", señaló a Sputnik el director del Departamento de América Latina de la Cancillería rusa, Alexandr Schetinin.
Cuba quiere profundizar las relaciones comerciales con Rusia El 21 de octubre pasado, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que su país abandonaría el Tratado INF alegando violaciones del acuerdo por parte de Rusia. El Tratado INF, firmado por Washington y Moscú en 1987, no tiene fecha de caducidad y prohíbe a las partes disponer de misiles balísticos terrestres o misiles de crucero con un radio de acción de entre los 500 y los 5.500 kilómetros. Rusia y EEUU se han acusado mutuamente en varias ocasiones de desarrollar sistemas que violan este pacto. Sin embargo, el propio presidente ruso, Vladímir Putin, dejó claro en su mensaje anual ante la Asamblea Federal (Parlamento bicameral), en marzo de 2018, que todas las innovaciones militares de Rusia tienen un perfil netamente defensivo.


How Extreme Weather Is Shrinking the Planet

hirty years ago, this magazine published “The End of Nature,” a long article about what we then called the greenhouse effect. I was in my twenties when I wrote it, and out on an intellectual limb: climate science was still young. But the data were persuasive, and freighted with sadness. We were spewing so much carbon into the atmosphere that nature was no longer a force beyond our influence—and humanity, with its capacity for industry and heedlessness, had come to affect every cubic metre of the planet’s air, every inch of its surface, every drop of its water. Scientists underlined this notion a decade later when they began referring to our era as the Anthropocene, the world made by man. I was frightened by my reporting, but, at the time, it seemed likely that we’d try as a society to prevent the worst from happening. In 1988, George H. W. Bush, running for President, promised that he would fight “the greenhouse effect with the White House effect.” He did not, nor did his successors, nor did their peers in seats of power around the world, and so in the intervening decades what was a theoretical threat has become a fierce daily reality. As this essay goes to press, California is ablaze. A big fire near Los Angeles forced the evacuation of Malibu, and an even larger fire, in the Sierra Nevada foothills, has become the most destructive in California’s history. After a summer of unprecedented high temperatures and a fall “rainy season” with less than half the usual precipitation, the northern firestorm turned a city called Paradise into an inferno within an hour, razing more than ten thousand buildings and killing at least sixty-three people; more than six hundred others are missing. The authorities brought in cadaver dogs, a lab to match evacuees’ DNA with swabs taken from the dead, and anthropologists from California State University at Chico to advise on how to identify bodies from charred bone fragments. For the past few years, a tide of optimistic thinking has held that conditions for human beings around the globe have been improving. Wars are scarcer, poverty and hunger are less severe, and there are better prospects for wide-scale literacy and education. But there are newer signs that human progress has begun to flag. In the face of our environmental deterioration, it’s now reasonable to ask whether the human game has begun to falter—perhaps even to play itself out. Late in 2017, a United Nations agency announced that the number of chronically malnourished people in the world, after a decade of decline, had started to grow again—by thirty-eight million, to a total of eight hundred and fifteen million, “largely due to the proliferation of violent conflicts and climate-related shocks.” In June, 2018, the Food and Agriculture Organization of the U.N. found that child labor, after years of falling, was growing, “driven in part by an increase in conflicts and climate-induced disasters.” In 2015, at the U.N. Climate Change Conference in Paris, the world’s governments, noting that the earth has so far warmed a little more than one degree Celsius above pre-industrial levels, set a goal of holding the increase this century to 1.5 degrees Celsius (2.7 degrees Fahrenheit), with a fallback target of two degrees (3.6 degrees Fahrenheit). This past October, the U.N.’s Intergovernmental Panel on Climate Change published a special report stating that global warming “is likely to reach 1.5 C between 2030 and 2052 if it continues to increase at the current rate.” We will have drawn a line in the sand and then watched a rising tide erase it. The report did not mention that, in Paris, countries’ initial pledges would cut emissions only enough to limit warming to 3.5 degrees Celsius (about 6.3 degrees Fahrenheit) by the end of the century, a scale and pace of change so profound as to call into question whether our current societies could survive it. Scientists have warned for decades that climate change would lead to extreme weather. Shortly before the I.P.C.C. report was published, Hurricane Michael, the strongest hurricane ever to hit the Florida Panhandle, inflicted thirty billion dollars’ worth of material damage and killed forty-five people. President Trump, who has argued that global warming is “a total, and very expensive, hoax,” visited Florida to survey the wreckage, but told reporters that the storm had not caused him to rethink his decision to withdraw the U.S. from the Paris climate accords. He expressed no interest in the I.P. C.C. report beyond asking “who drew it.” (The answer is ninety-one researchers from forty countries.) He later claimed that his “natural instinct” for science made him confident that the climate would soon “change back.” A month later, Trump blamed the fires in California on “gross mismanagement of forests.”

15 noviembre, 2018

América Resiste #163- La Retaguardia Radio- 12-11-2018

                                América Resiste #163- La Retaguardia Radio- 12/11/2018
Editorial: Tiempo circular- Alfredo Moffat, 1997-
Audios: Brasil: Bolsonaro arenga fanáticos-
Paraguay: Desalojo de Campesinos x brasiguayos
Paraguay: Sojeros brasileros amenazan a Senadores en Paraguay para no pagar impuestos-
Argentina: COOPE-Esquina Libertad-Desde el encierro
No te olvidamos: Sandra Calamano victima de la corrupción del PRO-
ARAM AHORANIAN- Fundador de TELESUR- Guerra de IV° Generación-
Macri en 3- Semana 152-
En estudio: NAZARENO ROVIELLO- Gestor Cultural

Música: Ele Nao-Caetano Veloso// Reflejo de Luna-Alacran// Marea-Manu Chao// Todos contra todos-Tabaré Cardozo// Todo Cambia-Moyenei// Ya no se que hacer conmigo-De Nos// Bamba Rebelde-Cafeteras// Eye Oringins-Dub Garden Doctor Wind-

El nuevo líder de Brasil amenaza la Amazonía; una tribu se prepara para pelear

https://www.nytimes.com/es/2018/11/11/amazonia-conservacion-bolsonaro/?action=click&clickSource=inicio&contentPlacement=3&emc=edit_bn_20181112&module=toppers&nl=boletin&nlid=79319775boletin&pgtype=Homepage&region=rank&te=1

The New York Times se adentró a la Amazonía brasileña y se hospedó con una tribu del Territorio Indígena Munduruku para ver de cerca sus luchas contra la deforestación.
Así se decidió: los mineros tenían que irse.
Sus excavadoras y dragas y mangueras de alta presión estaban destruyendo kilómetros de tierra a lo largo del río, contaminando el agua, envenenando a los pescados; eran, en general, una amenaza al estilo de vida de quienes habían habitado en la zona amazónica desde hace miles de años.
Así que una mañana de marzo los líderes de la tribu munduruku juntaron sus arcos y flechas, guardaron algo de comida en bolsas de plástico y se subieron a cuatro barcos para ir a expulsar a los mineros.
“Así se decidió”, dijo Maria Leusa Kabá, una de las mujeres de la tribu que fue parte del grupo.
Y así comenzó la confrontación.
Esta fue apenas una pequeña lucha entre las batallas enormes y existenciales que libran las comunidades indígenas en todo Brasil: no solo se trata de su supervivencia, sino de qué sucederá con toda la Amazonía y con su papel clave en el combate contra el cambio climático.
En los últimos años, el gobierno brasileño ha reducido considerablemente los fondos destinados a comunidades indígenas y varios legisladores han impulsado cambios regulatorios para que varias industrias puedan acceder a zonas amazónicas protegidas en la Constitución.
Ahora Brasil eligió a Jair Bolsonaro como presidente, figura de utlraderecha que promueve la eliminación de las tierras indígenas protegidas. Ha prometido reducir la vigilancia de leyes ambientales, a las que califica de obstáculo al crecimiento económico, y ha dejado muy claras sus intenciones para la Amazonía.
“Donde hay tierra indígena”, dijo en 2017, “hay riqueza debajo”.
Mucho antes de la victoria de Bolsonaro, los descendientes de las tribus originales que poblaron la Amazonía, la selva tropical más grande del mundo, ya eran vulnerables a mineros, leñadores y agricultores que habían talado a niveles que los activistas advierten son insostenibles.
De 2006 a 2017, la Amazonía brasileña perdió más de cuatro millones de hectáreas de cobertura —un territorio mayor a seis millones de canchas de fútbol o al de todo Nueva York, Vermont, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey y Connecticut juntos—, de acuerdo con un análisis hecho con imágenes satelitales por Global Forest Watch.
En tierras indígenas ya han sido talados cientos de kilómetros de bosque pese a que ahí se prohíbe la actividad industrial a gran escala. Con la victoria de Bolsonaro los líderes de diversas tribus temen que esto empeore.
“Representa la institucionalización del genocidio en Brasil”, dijo Dinamã Tuxá, coordinadora de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil. Un portavoz del equipo de transición presidencial de Bolsonaro indicó que no harían ningún comentario sobre las preocupaciones de grupos indígenas ni responderían a críticas de las posturas de Bolsonaro al respecto porque los oficiales estaban enfocados en “temas mucho más importantes”.
Los expertos dicen que la tasa de deforestación en la Amazonía, que ha sido llamada “el pulmón del mundo” porque absorbe cantidades enormes del dióxido de carbono, vuelven casi una certeza que Brasil no alcance las metas de mitigación medioambientales que estableció en 2009, cuando se presentó como ejemplo del desarrollo sostenible en una cumbre de la ONU.
De mantenerse esta tendencia, ambientalistas y procuradores federales advierten que la Amazonía se acerca a daños irreversibles con la potencial extinción de comunidades indígenas que han sobrevivido diversas calamidades a lo largo de los siglos.
“Los impactos combinados de la deforestación, el cambio climático y el uso extenso del fuego han dejado a la Amazonía en un punto crítico”, dijo Thomas Lovejoy, profesor de ciencias y políticas ambientales en la Universidad George Mason. “Los pueblos indígenas, que son los mejores defensores de sus tierras, quedan vulnerables si se desvanece el bosque”.

Dividir para conquistar

Muchos líderes indígenas ven en las amenazas contra sus comunidades una lucha estilo David y Goliat, con las tribus a merced de bandas violentas de hombres que quieren aprovechar la falta de monitoreo policial para lucrar.
La batalla por el futuro de la Amazonía se da muy lejos de las cámaras legislativas en la capital. En 2014, después de que la economía brasileña cayera en recesión, políticos y líderes de industrias que promueven reducir las regulaciones ambientales consiguieron una ventaja.
Han tenido éxito para debilitar varias protecciones establecidas en la Constitución de 1988. Pero en muchos casos esos cambios están retrasados frente a la realidad: mineros, leñadores y agricultores ya han incursionado a la Amazonía, legalmente o no, y con ello ha cambiado el panorama.
“No se han rendido respecto a cambiar las leyes, pero han priorizado una estrategia de manufacturar los hechos en el terreno”, indicó Cleber Buzzatto, secretario ejecutivo del Consejo Indigenista Misionero, grupo que defiende los derechos de grupos indígenas. “Al crear una realidad irreversible, con eso buscan cambiar la legislación”.



Noticias de El Nuevo Herald: Se complica el recuento de votos en Florida

https://www.elnuevoherald.com/noticias/elecciones/article221560415.html

Se complica el recuento de votos en Florida//POR DANIEL CHANG

Mientras republicanos y demócratas continuaban una batalla jurídica por el recuento de boletas —y un juez de Broward exhortaba a las dos partes a calmar la retórica y preservar lo que queda de confianza del público en el proceso— un nuevo problema salió a relucir cuando un funcionario reveló que había permitido que personas desplazadas por el huracán Michael votaran por fax y correo electrónico.
Las leyes estatales no contemplan el voto por fax o correo electrónico. Pero Mark Anderson, supervisor de Elecciones del Condado Bay, defendió la decisión de permitir que unos 150 electores votaran así, con la justificación de que la tormenta devastó ese condado costero en el Panhandle de la Florida en octubre.
En el sur de la Florida, las autoridades comenzaron con retraso el recuento, que los 67 condados de la Florida deben entregar a más tardar este jueves a las 3 p.m., tras recuento de más de 8.2 millones de votos.
Para el lunes a mediodía, Miami-Dade ya estaba a mitad de camino en el recuento de más de 800,000 boletas. Miami-Dade comenzó el proceso a las pocas horas de que las autoridades estatales ordenaran el recuento el sábado por la tarde. Sus nueve máquinas de alta velocidad de conteo de boletas comenzaron a funcionar poco antes de las 6 p.m. del sábado y han estado trabajando sin parar desde entonces.
Pero autoridades de Broward dijeron que quizás no puedan comenzar el recuento hasta este martes, después que las máquinas hayan sido calibradas. Sin embargo, la supervisora de Elecciones de Broward, Brenda Snipes, dijo que su despacho cumpliría la fecha y otra fijadas.
Por su parte, la supervisora de Elecciones del Condado Palm Beach dijo que sus anticuadas máquinas quizás no terminen el recuento a tiempo en por lo menos dos de las carreras estatales en que deben revisarse todas las boletas.
La supervisora de Elecciones de Palm Beach, Susan Bucher, dijo el lunes que su despacho probablemente complete el recuento en la carrera por el Senado federal, en que el gobernador Rick Scott ha visto reducirse su ventaja sobre el titular, el demócrata Bill Nelson. Pero las anticuadas máquinas, que sólo pueden procesar una carrera a la vez, quizás no puedan procesar a tiempo las carreras por la gobernación y el comisionado de Agricultura, lo que ha provocado interrogantes de que quizás esas carreras se decidan en los tribunales.