11 junio, 2019

La mano invisible del imperioPor José Natanson

https://www.eldiplo.org/240-el-ultimo-sosten-de-macri/la-mano-invisible-del-imperio/
l anuncio de la fórmula Fernández-Fernández produjo una reconfiguración del escenario político que está obligando al resto de los actores a reubicarse. Al cierre de esta edición, Alternativa Federal no lograba salir del pantano de reuniones, declaraciones y operaciones cruzadas tras la decisión de la mayoría de los gobernadores de “apoyar”, “saludar” o “dar la bienvenida” a la propuesta del kirchnerismo ampliado, en tanto Sergio Massa dudaba entre jugar de un lado u otro y Roberto Lavagna anunciaba una estrategia un día y otra al siguiente. Ni los intentos de Juan Schiaretti lograban poner un poco de orden en un espacio que sigue conservando ciertos niveles de representatividad pero que si no acuerda rápido un camino corre el riesgo de deshilacharse como una camisa vieja.
Pero también en el oficialismo se cocinan sopas espesas. Aunque la primera reacción ante la noticia de que Cristina sería pero no sería candidata fue la que sugiere el manual de Durán Barba, consistente en desdramatizar, afirmar que nada ha cambiado y que los planes se mantienen intactos, lo cierto es que el giro al centro, la propuesta de moderación y las señales de apertura que subyacen a la nominación de Alberto Fernández están obligando al gobierno a revisar su estrategia. La perspectiva luce complicada para el gobierno, sobre todo si la coalición kirchnerista se amplía hasta copar el espacio de Alternativa Federal y Lavagna insiste con una propuesta desperonizada de pretensión más o menos socialdemócrata que seduzca a parte del electorado desencantado con Cambiemos. Este doble movimiento podría ser letal para Macri.
Por eso el gobierno y sus aliados inflan un globo de ensayo tras otro: Plan V (María Eugenia Vidal presidente), Plan H (Horacio Rodríguez Larreta en lugar de Macri), Plan M-V (fórmula Macri-Vidal), Plan M vs. L (abrir las PASO del oficialismo a una competencia con Martín Lousteau), Plan M vs L bis (abrir las PASO a Lavagna). Aunque la mayoría de estas combinaciones oscilan entre el voluntarismo y la fantasía, son las versiones que circulan en las mil mesas de arena de los despachos oficiales, y que en todo caso confirman el desconcierto y la preocupación que imperan en un gobierno cuyos candidatos perdieron todas las elecciones provinciales que se disputaron hasta ahora y al que las encuestas le asignan cada vez menos posibilidades de ganar las generales.
Pero más allá de la creatividad electoral, la posibilidad de que Macri conserve alguna chance depende de su capacidad para garantizar la gobernabilidad hasta octubre, lo que a su vez está atado a dos cuestiones. La primera es la decisión de contener la crisis social y evitar estallidos como los que terminaron anticipadamente con los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, algo que el macrismo parece tener bastante claro: si el profundo deterioro social de los últimos años no derivó en episodios de violencia más amplios es porque el gobierno entendió que cualquier escena de saqueo que sugiera un clima de descomposición al estilo 89 o 2001 sería peligrosísima: toda la gestión del Ministerio de Desarrollo Social está enfocada en evitar incidentes de este tipo, en una acción coordinada con los movimientos sociales (incluyendo los más opositores) y otras instancias institucionales como los intendentes del Conurbano (incluyendo los más kirchneristas). Si algo aprendió nuestra maltrecha clase política es que el caos no es bueno para nadie.
El otro factor clave para garantizar la sobrevida del gobierno es el apoyo de Estados Unidos, al que dedicamos el dossier central de esta edición de el Dipló. Desde su llegada al poder hace un siglo, Macri le imprimió a la política exterior un giro pro estadounidense que incluyó la visita a Buenos Aires tanto de Trump como de Barack Obama, un vínculo en materia de seguridad casi promiscuo y un alineamiento diplomático total: a diferencia de otros países latinoamericanos como Perú y Chile, Argentina no se sumó a la Iniciativa de la Ruta de la Seda, el faraónico proyecto chino de infraestructura: estaba a punto de hacerlo hasta que una llamada de Trump convenció a Macri de no asistir a la cumbre en Pekín. Aunque esta reedición de las “relaciones carnales” no dio los resultados esperados en cuanto al ingreso de inversión extranjera directa –que se mantuvo en torno al 2 por ciento del PIB, más o menos el mismo porcentaje que durante los últimos años de Cristina– ni produjo un salto en las exportaciones –que pese a la devaluación se encuentran estancadas en alrededor del 16 por ciento–, sí tuvo una consecuencia política bien concreta: el respaldo estadounidense fue crucial para que el FMI aceptara firmar en tiempo récord el fastuoso acuerdo de asistencia financiera, que según las primeras declaraciones oficiales sería simplemente preventivo, y fue lo que permitió que ese acuerdo se renegociara luego dos veces y que finalmente se flexibilizara al punto de habilitar al Banco Central, contra la opinión del staff del Fondo y la letra de su estatuto, a utilizar las reservas para frenar el dólar. Fue el apoyo del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, a través de su representante en el organismo, David Lipton, el que garantizó un respaldo sin fisuras a pesar de desprolijidades tales como cambiar en medio de la negociación de presidente del Banco Central… dos veces (recordemos que la autonomía del Banco Central es uno de los fetiches del Fondo).
Los motivos por los que Estados Unidos apoya de manera tan decidida al gobierno de Macri van desde la intención de evitar un regreso del populismo kirchnerista hasta la relación personal con Donald Trump y la disputa geopolítica con China, que encuentra en Argentina uno de sus tantos campos de batalla. Como explica Esteban Actis en esta edición, hay que considerar además como factor central la voluntad del Departamento del Tesoro de evitar una crisis argentina que arrastre a otras economías emergentes en un contexto de ralentización del crecimiento global y guerra comercial abierta.
Hay otra explicación, menos analizada pero relevante y complementaria de las anteriores. Hoy uno de los canales más relevantes de “transmisión de influencia” de Estados Unidos en América Latina es el novedoso canal judicial. A través de iniciativas como Justicia en Cambio, que procura estrechar contactos entre funcionarios judiciales de ambos países, de las frecuentes invitaciones a jueces y fiscales argentinos a conocer el funcionamiento del sistema norteamericano y de una serie de programas de cooperación firmados por diversas dependencias del Estado, como el Ministerio de Seguridad y la Unidad de Información Financiera, Estados Unidos ha incrementado su presencia en los tribunales locales (1). Al mismo tiempo, la legislación argentina ha ido incorporando figuras procesales tomadas de los códigos estadounidenses, como la del “imputado colaborador”, que justamente por esa influencia seguimos llamando “arrepentido”, y que es lo que ha permitido a un puñado de jueces y fiscales, en peligrosa combinación con el uso abusivo de la prisión preventiva, avanzar en las causas de corrupción contra el kirchnerismo. Sin entrar en el terreno viscoso de las acusaciones, los juicios y las pruebas, parece evidente que el creciente protagonismo de la justicia local cuenta con una inspiración estadounidense que es al menos doctrinaria.
Estos nuevos recursos resultaron clave para avanzar en megaprocesos como la causa de los cuadernos en Argentina y el Lava Jato brasilero. Y aunque aún es pronto para extraer conclusiones contundentes, cuando el resultado es un cambio económico que termina beneficiando a empresas estadounidenses no hace falta ser James Petras para imaginar alguna conexión. Esta secuencia, que apenas se insinúa en Argentina, sí ocurrió en Brasil. En efecto, tras el estallido del Lava Jato y el impeachment a Dilma Rousseff el gobierno de Michel Temer modificó la ley sancionada por el PT que garantizaba el monopolio operativo de Petrobras en las reservas estratégicas del Presal y eliminó la cláusula que estipulaba que la empresa nacional brasilera debía retener un 30 por ciento de la participación en operaciones mixtas autorizadas (2). Se comprobó, por otro lado, una creciente participación de compañías extranjeras como contratistas de Petrobras: por ejemplo, las 30 firmas que participaron de la licitación para la construcción de la estratégica Unidad de Procesamiento de Gas de COMPERJ en Río de Janeiro fueron todas extranjeras, ya que las empresas brasileras que  contaban con la capacidad técnica y el capital estaban inhabilitadas por su participación en la trama de corrupción (3). Los especialistas coinciden en que movimientos similares hacia una desnacionalización de compañías brasileras se están registrando en ramas como la construcción y la producción de carne, en las que Brasil es un jugador global.
Este tipo de episodios confirman que la influencia estadounidense en la región sigue presente, aunque es diferente a la del pasado. Por ejemplo, Estados Unidos ya no puede invadir un país latinoamericano sino a un costo demasiado alto, como demuestra la mil veces proclamada pero nunca concretada intervención en Venezuela, un delirio geopolítico que generaría un Vietnam a la enésima. Del mismo modo, Washington puede intentar torcer los resultados electorales pero es difícil que lo consiga, a juzgar por sus dificultades para evitar la llegada al poder de líderes como Evo Morales, Hugo Chávez o Lula. Puede, como antes, apoyar golpes de Estado, pero carece de la fuerza suficiente para garantizar su éxito (Nicolás Maduro sigue ahí). En fin, conserva la capacidad de incidir en la política y la economía de la región pero esa capacidad está lejos de ser total, y en este sentido la izquierda latinoamericana se debe un examen más preciso, más sofisticado, acerca de los mecanismos concretos a través de los cuales fluye ese poder y los límites que encuentra.
En este marco, Estados Unidos parece decidido a sostener al gobierno de Macri, luego de  un segundo mandato de Cristina marcado por una relación bilateral tormentosa, ensombrecida por la demora del avión militar estadounidense en Ezeiza y la muerte del fiscal Alberto Nisman y tras una década de política exterior autónoma y latinoamericanista. Con estos antecedentes, Barack Obama primero y Trump después decidieron apostar abiertamente por Macri. El apoyo es diplomático y político, porque los inversores y los mercados ya han demostrado que se mueven con independencia de los intereses geopolíticos, pero es suficiente para forzar al FMI a estirar plazos y condiciones y contener el precio de dólar, la única variable que el Presidente mira más que las encuestas: en ella se cifra la clave de la gobernabilidad y las posibilidades de sobrevida en los largos meses que restan hasta las elecciones de octubre.

29 de Mayo de 1969 : Se cumplen 50 años del CORDOBAZO

http://infoposta.com.ar/notas/10337/29-de-mayo-de-1969-se-cumplen-50-a%C3%B1os-del-cordobazo-2/

Bastones largos en la Kaiser: los días de agitación, revueltas y muerte que desembocaron en el Cordobazo

A partir de la Noche de los Bastones Largos, las luchas de los estudiantes se multiplicaron en todo el país. En Córdoba el epicentro estuvo en el barrio Clínicas, donde dos años después tuvieron lugar las manifestaciones que terminaron en el Cordobazo. A 50 años de uno de los episodios clave de la historia argentina del siglo XX, un repaso por sus antecedentes en el segundo de una serie de artículos especiales
Gustavo Sierra 9 de mayo de 2019
Especial para INFOBAE América
Exactamente un mes después del golpe militar de Juan Carlos Onganía que derrocó al gobierno constitucional del presidente Arturo Illia, el 28 de julio de 1966 la dictadura decretó la intervención de las universidades. Algo que unas horas más tarde desataría La Noche de los Bastones Largos, una de las más negras de la educación argentina.
Hasta ese momento, las universidades públicas de todo el país estaban regidas por la Reforma Universitaria que establecía la autonomía del poder político y el cogobierno tripartito de docentes, graduados y alumnos. Esto era algo intolerable para los militares que, al día siguiente, el 29, enviaron a la Infantería de la Policía Federal a que desalojara las facultades de la Universidad de Buenos Aires que estaban tomadas.
La represión fue particularmente violenta en Ciencias Exactas y Filosofía y Letras. La policía ordenó la salida de los estudiantes y profesores con las manos en la nuca y cuando iban pasando los golpeaban brutalmente con sus bastones de combate. Hubo 400 detenidos y se destruyeron laboratorios y bibliotecas importantes. 
Desmantelaron equipos y programas pioneros como el que había diseñado y operaba a Clementina, la primera computadora de América Latina, y que estaba integrado por unos setenta miembros del Instituto de Cálculo de Ciencias Exactas. También cerraron el Instituto de Radiación Cósmica que estaba haciendo investigaciones de vanguardia mundial. Profesores y estudiantes de los doctorados no tuvieron más remedio que emigrar. Unos 300 profesores universitarios salieron al exilio.
Cuando reabrieron la universidad, en Córdoba, veinte días más tarde, la Federación Universitaria de esa provincia comenzó a trabajar en un plan de lucha contra la dictadura. Lo primero que hicieron los estudiantes fue salir a las calles para repartir volantes donde denunciaban lo ocurrido y condenar la intervención a la Universidad.
La policía volvió a la carga y acorraló a un grupo de la facultad de Medicina que estaba haciendo un piquete en la puerta del Hospital de Clínicas. Un chico del segundo año, Alberto Cerda, catamarqueño y militante de la Juventud Comunista, fue arrestado. Cuando un sargento lo estaba trasladando a un patrullero apareció otro estudiante del mismo año de Medicina, Domingo Mingo Mena, -que se iba a hacer famoso como jefe guerrillero del ERP y que en ese momento pertenecía a un grupo estudiantil denominado Espartaco-, empujó al policía y le gritó a Cerda que empezara a correr. Salieron como una exhalación hacia la esquina de Santa Rosa y Chubut, en el barrio Clínicas.
Un policía que estaba de civil vio la acción, sacó su pistola y disparó cuatro veces. Tres de los tiros dieron en el muslo y las piernas de Cerda. Mena logró escapar. Unos médicos que también pudieron ver todo lo sucedido levantaron a Cerda y lo llevaron a la guardia del hospital enfrentándose a la policía que lo quería trasladar herido a la comisaría.
Los practicantes del Clínicas, enfermeras y médicos decidieron ocupar el hospital en repudio a lo ocurrido. Pronto se le sumaron cientos de estudiantes que salieron de todas las facultades. Hasta que apareció un juez fuertemente custodiado por la Infantería que ordenó el desalojo. Detuvieron a unas trescientas personas y golpearon a todos, al estilo de lo sucedido en la UBA.
Los centros de estudiantes llamaron a la resistencia, se armaron unas cuantas barricadas, se encendieron fogatas, y convocaron a una marcha hacia el Rectorado, al lado de la facultad de Derecho, en el centro de la ciudad. La manifestación, una vez más, sufrió una dura embestida por parte de la policía. Hubo más detenidos y heridos. Se declaró la primera gran huelga universitaria contra la dictadura de Onganía. Y desde ese momento se sucedieron las movilizaciones y la agitación con epicentro en el barrio universitario de Clínicas que desembocaron dos años más tarde en el Cordobazo.
Abel Bohoslavsky, un profesor guevarista que después también integró el PRT y combatió en Nicaragua, estuvo en esos días en Córdoba y lo recordó así durante una charla que dio a los estudiantes de la Universidad de La Plata en el 2005.
"Esto se sucede hasta el 7 de septiembre, en que la huelga está en una situación difícil, porque ya venían muchos días de paro y el riesgo de desgaste. Entonces para el 7 de septiembre del '66 se convoca a una gran movilización, todo en forma ilegal, todo el mundo organizado al margen de la legalidad que existía hasta hace dos meses antes; esta organización multitudinaria hacia el centro de la ciudad, tiene un gran eco, una gran resonancia, y en ese momento, el 7 de setiembre, la represión pega un saltito más y un policía, en la avenida Colón al 300, en pleno centro, frente al monumental edificio del Cinerama, que era un cine de grandes pantallas, que era el único que había en Córdoba y no sé si había muchos en el país en esa época, en pleno centro, ahí un cana que se baja del patrullero No. 8, balea a un estudiante que cae con un tiro en la cabeza perdiendo el conocimiento en forma instantánea, y va a morir cinco días después el 12 de septiembre, internado en el Hospital de Urgencias. Se llamaba Santiago Pampillón, era estudiante de ingeniería y además era obrero de la fábrica Káiser o IKA Renault. Era obrero de la fábrica más grande de Córdoba y además era subdelegado de su sección laboral, en el SMATA, el Sindicato de Mecánicos", señaló.
Pampillón pasó a ser un símbolo de las manifestaciones a partir de entonces y se convirtió en "héroe" de los hechos que terminaron en el gran levantamiento de la provincia. Los estudiantes fueron a pedir ayuda a los sindicalistas y proponerles un plan de lucha conjunta. El primero en recibirlos y abrirles las puertas del Sindicato de Luz y Fuerza fue Agustín Tosco, un dirigente clasista sin afiliación partidaria. Se producía así la tan mentada "convergencia obrera-estudiantil" con la que se llenaban la boca los militantes en las discusiones de café.
Tres meses más tarde se produjo la primera gran huelga en Córdoba que fue protagonizada por los trabajadores de la fábrica Káiser (IKA-Renault) que se manifestaron frente a la sede de la CGT local al grito de "¡Kaiser y Onganía, la misma porquería!". La CGT nacional, con las diferentes vertientes colaboracionistas y rupturistas con el régimen militar, se encontraba en una pelea interna y desoyó la presión de las bases. Dejaron que Córdoba fuera un asunto de los cordobeses. El líder del gremio de la Construcción, Rogelio Coria, el textil José Alonso y el metalúrgico Augusto Timoteo Lobo Vandor, propiciaban un acercamiento al gobierno. La mayoría de los gremios medianos y pequeños eran más combativos y se oponían a esa posición de los jefes cegetistas. Onganía respondió a las huelgas con un clásico cambio de ministro de Economía. El empresario aceitero Jorge Salimei fue reemplazado por Adalberto Krieger Vasena. La política económica y la represión se endurecieron.
Finalmente, la CGT llamó a un congreso "normalizador" sin prever que los gremios más combativos habían adquirido una fuerza que no tenían hasta entonces. Se rompió el poder sindical y se crearon la CGT Azopardo, donde quedaban los gremios más cercanos a los militares, y la De los Argentinos (CGTA), liderada por Raymundo Ongaro de la Federación Gráfica Bonaerense. Allí convergieron peronistas de izquierda con radicales, social-cristianos y delegados comunistas. También se unió Tosco, a pesar de que Luz y Fuerza Nacional se encolumnaba en la CGT de Azopardo.
El peronismo ya estaba dividido en diferentes facciones y Juan Domingo Perón, en el exilio de Madrid, había pedido "desensillar hasta que aclare". Las 62 Organizaciones, la referencia del Partido Justicialista en el sindicalismo, estaba intervenida y fraccionada. Onganía había prometido a los gremialistas afines que iba a lanzar un programa económico populista que nunca concretó. Se desataron huelgas de varios sectores, desde los azucareros de Tucumán, hasta los obreros de la carne del sur del Gran Buenos Aires.
El 1º de mayo de 1969, la policía impidió en Buenos Aires que se realizara el acto central de la CGTA en conmemoración del Día Internacional del Trabajo. En Córdoba, a pesar de la prohibición, se llevó adelante un acto en el comedor universitario al que asistieron unos 600 estudiantes; en el cierre habló Agustín Tosco, que ya era una figura muy destacada en los círculos de izquierda de todo el país. Pidió la unidad de los trabajadores y los estudiantes, en el medio de una ovación generalizada. Esa misma noche, en la sede de la CGT cordobesa se hizo un asado al que asistieron casi todos los referentes políticos radicales y peronistas de la provincia. Otra muestra de unidad muy buscada desde hacía mucho tiempo.
En Buenos Aires, dos días más tarde, detuvieron a Ongaro y los agentes de inteligencia del Ejército intentaron involucrarlo en las investigaciones del foco guerrillero de Taco Ralo, en Tucumán. El lunes 5, por la presión de diversos sectores, desde la Iglesia hasta los sindicalistas participacionistas, los militares se vieron obligados a liberarlo sin cargos. Onganía estaba en Córdoba presidiendo una reunión nacional de gobernadores en el Sierras Hotel de Alta Gracia.
El clima social en la provincia se mantenía muy pesado. La CGTA sacó un comunicado en el que decía que esa cumbre de mandatarios provinciales era "la expresión de un neo-corporativismo trasnochado". Los colectiveros lanzaron un paro sorpresivo de 24 horas y los trabajadores metalúrgicos los imitaron al día siguiente en protesta por un proyecto que mantenía las llamadas "quitas zonales" -reducía los salarios en algunas provincias aplicando descuentos a los convenios colectivos negociados a nivel nacional con los sindicatos-, así como la eliminación del "sábado inglés" por el que se pagaban cuatro horas extras a la semana que no se trabajaban.
El diario La Voz del Interior aprovechó la visita de Onganía para publicar un editorial en el que hacía una fuerte crítica a la línea de "participación" impulsada por el gobierno y reclamaba la plena vigencia del sistema democrático, la reapertura del Congreso y el llamado a elecciones. "El pueblo argentino está maduro para manejarse a sí mismo, sin tutores ni hombres providenciales", sostenía el diario más influyente de la provincia.
El lunes 12 de mayo el Poder Ejecutivo Nacional sanciona la Ley 18204, que unificaba la jornada legal de trabajo de 48 horas semanales. Esto implicaba la derogación de otra ley provincial que establecía el sábado inglés. El SMATA cordobés de los trabajadores metalúrgicos, los principales perjudicados por la medida, convocaron para el día siguiente a una asamblea general del gremio. Se reunieron a las cuatro de la tarde en el Córdoba Sport de la calle Alvear, un miniestadio con capacidad para casi cinco mil personas. El recinto quedó chico y miles de trabajadores tuvieron que escuchar desde la calle por altoparlantes el discurso del secretario Elpidio Torres, un peronista legalista.
Se acordó un paro de 48 horas a partir de esa medianoche con el apoyo del sindicato nacional dirigido por Dirck Kloosterman. La policía montada cordobesa no entiende de sutilezas y apenas recibió la orden de despejar la calle donde estaban los trabajadores, lanzó sus caballos contra la multitud mientras pegaba sablazos de canto. La infantería apareció por detrás para lanzar gases lacrimógenos sin contemplación. En el interior del estadio quedaron atrapados miles de trabajadores que tuvieron que romper el techo de fibrocemento para poder respirar y sobrevivir. En la esquina de Alvear y Avenida Olmos se produjo una batalla campal entre la policía y un grupo de choque del gremio. Los dirigentes lograron calmar la situación por unos minutos y comenzaron a marchar hacia el centro de la ciudad donde volvieron a enfrentarse con la Infantería policial. Incendiaron un camión que había traído los caballos de la Montada y rompieron varias vidrieras. Un obrero fue alcanzado por un balazo en un hombro y otro perdió un ojo por la explosión de una granada de gas. El viernes 16, Córdoba quedó en silencio con una huelga general en repudio a lo sucedido, apoyada por todos los gremios y los estudiantes universitarios.
Ese fin de semana se registraron protestas y manifestaciones de estudiantes en Rosario, Corrientes, Chaco, Tucumán, Buenos Aires y Córdoba. En Rosario, murió el estudiante Adolfo Bello. La Federación Universitaria Argentina, presidida por Jorge Rocha, decretó un paro nacional universitario para el miércoles 21 y otro para el jueves 29. Los rectores decidieron el cierre de las principales universidades del país.
El ministro del Interior, Guillermo Borda, habló por cadena nacional y culpa de los desórdenes estudiantiles a "elementos de extrema izquierda" y "algunos políticos". En la iglesia del Pilar, una construcción de 1772, en la esquina de las avenidas Maipú y Olmos, los curas progresistas que luego se agruparían en el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo celebraron una misa por los estudiantes muertos. A la salida del oficio y con los sacerdotes a la cabeza, se inició una manifestación que se dirigió hacia la Avenida Colón, a la altura del Cinerama, donde había sido asesinado dos años antes el estudiante Santiago Pampillón. Policías provinciales y federales los interceptaron a la altura de la calle Alvear. Otra vez, gases, corridas, palazos, mordidas de perros policiales. Los agentes acordonaron todo el barrio Clínicas y lo patrullaron sin cesar. Los estudiantes los apedreaban desde las azoteas de las pensiones de la calle 9 de Julio. Cuando se difundió la noticia de que habían detenido a Agustín Tosco, los activistas bajaron de las azoteas y prendieron fogatas en las esquinas. La policía se replegó para no provocar más incidentes, aunque selló el barrio para que nadie pudiera salir o entrar esa noche.
En los tres días siguientes se sucedieron las manifestaciones y los enfrentamientos de estudiantes y policías en Rosario, Tucumán, La Plata, Buenos Aires y Córdoba. Se realizaron "marchas del silencio" en todo el país. La mayoría de las protestas terminaron con heridos. El gobernador cordobés, Carlos José Caballero, un admirador del fascismo que en su juventud había marchado por las calles de la ciudad junto a los "camisas negras", se reunió con Onganía para pedirle un refuerzo de seguridad. A la salida de la Casa Rosada aseguró a los periodistas que todo "es obra de elementos extremistas de filiación marxista que hay que neutralizar". Le enviaron un destacamento de la Guardia de Seguridad de la Policía Federal. Esa noche liberaron a Agustín Tosco que había sido "interrogado" durante 48 horas en el departamento central de la policía provincial.
En Salta, los estudiantes lograron llegar hasta el Club 20 de Febrero, donde estaba cenando el gobernador y varios de sus ministros. La policía no pudo impedir que ingresaran al lugar y comenzaran a destrozar mesas y sillas. Para poder sacar al gobernador, la policía disparó al aire, pero esto no intimidó a los manifestantes que amenazaron con incendiar el lugar. La tensión fue extrema hasta que apareció un camión del Ejército cargado de soldados que lograron disolver la turba.
Esa misma mañana, los que salieron a la calle fueron los estudiantes secundarios. En Tucumán, los del Instituto Técnico dependiente de la Universidad Nacional de la provincia; en las refriegas terminaron con heridas de bala dos chicos de 13 y 16 años. En Córdoba, resultó herida de gravedad la estudiante de 17 años Elba Rosa Canelo, del Colegio Jerónimo Luis de Cabrera, a la que le estalló una granada de gas lacrimógeno en la cara. Rosario fue declarada zona de emergencia bajo control militar después de que las fuerzas policiales fueron desbordadas por el movimiento estudiantil. La gobernación quedó a las órdenes del general Roberto Fonseca, comandante del Segundo Cuerpo del Ejército, quien declaró que tenía la intención de imponer la pena de muerte en la provincia. Lo pararon desde Buenos Aires. Pero logró poner en funcionamiento tribunales militares para juzgar a los estudiantes.
La situación de violencia comenzaba a preocupar también en el exterior. En Estados Unidos se estaban llevando a cabo las audiencias de confirmación del nuevo embajador en Argentina. Habían elegido a un ex actor y ex gobernador de Conneticut, John Davis Lodge, para ser el representante en Buenos Aires.
Frente a los senadores en el Capitolio de Washington Lodge hizo gala de su absoluto desconocimiento de la realidad argentina. Dijo que ignoraba que el gobierno de entonces hubiera surgido de un golpe militar y que "creía que Onganía había ganado las elecciones de 1965". Esas declaraciones fueron reproducidas por la prensa argentina y crearon una verdadera conmoción entre los militantes de todo el espectro político del centro a la izquierda que endilgaban a "los yankis" todos los males del país. La ignorancia de Lodge les venía a confirmar la nula importancia que siempre tuvo Argentina para el establishment estadounidense.

05 junio, 2019

América Resiste #187- La Retaguardia Radio- 03-06-2019

América Resiste #187- La Retaguardia Radio- 03/06/2019


Audios: Editorial: Resistir desde la vulnerabilidad, mirando de frente al monstruo.

El Sueño Impostergable- Gustavo Campana
Falleció el músico callejero-Alejandro Cabrera Britos-Militante Social
Argentina: Masacre de Niñxs-San Miguel del Monte
Chile: Mapuche News-Arismendi-CIDH-
Argentina: Vice Presidenta Michetti-Le cantan las cuarenta
Rolando Graña- macrista Regazzoni-vergüenza
Se vende basura para comer-
Pensar: Aporofobia-Odio al Pobre- Adela Cortina
Prensa: Cablevisión-Barricada TV-Medio Social
TV Pública- Censura
2003-Bullrich acusa a Mauricio de Corrupto

Música:
En la Calle de San Telmo-Jamaicaderos//Positive Vibration-Bob Marley//Gaucho Power-De Nos//Dura Tierra-Falta y Resto//A todo Povo de Luta-Rap Guaraní Mbya//Samba da Utopia-Jonathan Silva// Samba que elas Querem-Nos Somos Mulheres//El Inonmbrable-De Nos

 Noticias- Denuncias- Reporte desde el lugar de los hechos- Periodismo Social, Libre, Militante  No somos neutrales, estamos junto a los vulnerables, que Luchan contra los Abusos y se niegan a ser esclavos. 
América Resiste!!!- LUNES 18:00 A 20:00/ Jueves 13 a 15/ Sábado 22 a 24-

03 junio, 2019

Échale un vistazo a “Norita: La película” de Cabezón Films en Vimeo Recibidos x

https://vimeo.com/335435619

Juntando fondos para sostener la peli, de Norita...


Tiroteo en la ciudad estadounidense de Virginia Beach deja 12 muertos

https://mundo.sputniknews.com/america_del_norte/201906011087471219-tiroteo-en-ciudad-estadounidense-virginia-beach-deja-12-muertos/?utm_source=mundo_newsletter_links&utm_medium=email
WASHINGTON (Sputnik) — Una víctima más del tiroteo que se produjo en la ciudad costera estadounidense de Virginia Beach (estado de Virginia) murió de sus heridas, elevando el número de fallecidos a 12, informó el jefe la de policía local, Jim Cervera.
"Informamos de una nueva víctima (mortal), ahora son 12; una víctima sucumbió a sus heridas en el camino al hospital", dijo a la prensa.Además, según Cervera, el tiroteo dejó cuatro heridos que están recibiendo atención en los hospitales locales.
"Tenemos información de que otros (heridos) pudieron haberse trasladado por sí mismos", añadió.
El primer balance anunciado por la policía era de 11 muertos y seis heridos.
El atacante —un extrabajador de servicios públicos de la ciudad— murió en un intercambio de disparos con la policía. Un policía recibió un disparo, pero el chaleco antibalas salvó su vida.
Cervera no comentó la identidad del sospechoso ni sus motivos, aunque señaló que trabajaba en el edificio donde ocurrió el tiroteo y tenía acceso allí.
Según funcionarios anónimos citados por el diario The Wall Street Journal, el atacante fue identificado como DeWayne Craddock, de 40 años.


Artículo del "Gringo" Tosco y el Cordobazo Por Agustín Tosco

http://infoposta.com.ar/notas/10330/art%C3%ADculo-del-gringo-tosco-y-el-cordobazo/
Se me ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay que escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente para Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y complejas, distantes e inmediatas, las causas que produjeron la circunstancia sociológica - política del Cordobazo.

Durante los meses de prisión en Rawson llené cinco cuadernos sobre el particular. La transcripción de cuatro hojas en un reportaje de la revista "Inédito", motivó, según difusión pública, que la misma fuera clausurada. Aún así, con el tiempo, ese trabajo ha de aparecer, sin la pretensión de ser una visión totalmente objetiva, pero si al menos una interpretación personal sobre la base de la militancia sindical y de las propias posiciones adoptadas por nuestro gremio el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, la Regional Córdoba de la CGT , el conjunto de gremios encabezados por SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines de la Industria Automotriz) y el permanente contacto con las agrupaciones estudiantiles, tanto de la Universidad Nacional como de la universidad Católica. Asimismo con los Sacerdotes del Tercer Mundo y distintas personas de los grupos profesionales y políticos.

Con esta previa aclaración y en el entendimiento de contribuir en modesto alcance a la reafirmación de las reivindicaciones populares, redacto estas líneas ligadas a este acontecimiento fundamental de las clases populares sucedido el 29 y 30 de Mayo de 1969.
 

¿POR QUE SE HA PRODUCIDO EL CORDOBAZO? 

Esta es una pregunta que no por repetida, deja de plantearse y de promover la investigación, la imaginación y particularmente el interés de todos los argentinos, desde el más humilde trabajador, hasta el sociólogo desentrañador de los fenómenos sociales, o de los políticos desde conservadores hasta revolucionarios.

En el penal de Rawson nos visitaron a los trece condenados que procedíamos de Córdoba, una Comisión de Solidaridad, compuesta por Compañeros de distintos gremios de esa ciudad, de Trelew y de otras localidades de la Provincia de Chubut. Nos preguntaron qué necesitábamos para nuestra salud, desde alimentos hasta indumentaria.

Respondimos que necesitábamos solidaridad militante. Pronunciamientos. Lucha contra la Dictadura. Les hablamos de nuestros trabajadores, de sus aspiraciones, de sus desvelos, de sus sacrificios. Les dijimos que las fogatas que alumbraban las calles de Córdoba surgían desde el centro de la tierra impulsadas y encendidas por nuestra juventud estudiosa y trabajadora y que jamás se apagarían porque se nutren de la vida y de los ideales de un pueblo rebelado contra la opresión que se ejercía sobre él y estaba dispuesto a romperla, pasara el tiempo que pasara. Dijimos la verdad, la verdad de todo lo que queríamos.

Los trece condenados de Rawson éramos de extracción, situación y condición heterogénea. Pero todos coincidíamos. No exagero al manifestar que varios de los miembros de la Comisión de Solidaridad y ellos están para testimoniarlo, sintieron correr lágrimas sobre sus mejillas. Al fin y en esta tensa conversación, plantearon la pregunta: ¿Por qué se ha producido el Cordobazo? 

Respondimos, con lo que creo es la esencia de la respuesta a tanto interrogante y a tantas elucubraciones que andan dando vuelta como conclusiones: el Cordobazo es la expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración de todos los días
¿Y por qué Córdoba precisamente? Porque Córdoba no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la "expectativa esperanzada" de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que prometió Onganía, Martínez Paz, Salimei y Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero. La toma de conciencia de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966.

La reivindicación de los derechos humanos, proceda de donde proceda, en particular de las Encíclicas Papales desde Juan XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan especialmente en la juventud y en los Sindicatos. Si hay receptividad es que hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que ya tienen vigencia en el ámbito universal.

Para reducir la cuestión a sus aspectos más cercanos, las grandes luchas previas al Cordobazo amanecen antes de los dos meses de la usurpación del poder por parte de Onganía. Y estas, tanto como las que posteriormente se plantearon ya que siguen en vigencia, bajo distintas características, obedecen a la toma de conciencia de la necesidad de liberación que es el patrimonio principal de Córdoba dentro del panorama nacional.

LOS PRINCIPALES E INMEDIATOS ANTECEDENTES 

A mediados del mes de Agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de "Solicitada" cuyo título fue: "Signos negativos". Fue la primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba la Dictadura. Esa declaración tuvo amplia repercusión, no sólo local sino nacional y podríamos decir que prácticamente inauguró la posición rebelde contra la política de Onganía y su equipo.

La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de la CGT Nacional. Al mismo tiempo que se manifestaba el ascenso del espíritu de lucha de las bases sindicales y estudiantiles contra el régimen, los jerarcas del sindicalismo nacional iban justificando -en actitudes- su posterior proclamación a todos los vientos de la "filosofía participacionista"

Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquín Enero de 1967- mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de la CGT Nacional. Esas hojas circularon por todo Córdoba y la gente evidenciaba su condena ante la claudicante actitud.

En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de Marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.

El diario '"Córdoba" reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: "Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores". Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.

Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de Febrero de 1967, por su carácter premonitorio del "Cordobazo". Decía así: "La historia grande está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible"
La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de la CGT Nacional produjo un notorio vacío que estuvo signado fundamentalmente por la oposición cada vez más abierta entre las bases sindicales y dirigentes vinculados a ellas y el participacionismo entreguista anidado en la sede de Azopardo en la Capital Federal.

Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción. En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.

La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de la Comisión Delegada. ¿De qué teníamos los cordobeses clara conciencia a fines de 1967? ¿Cuál era nuestra denuncia? ¿Cuál era nuestra posición? 

En apretada síntesis expresábamos: Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del "dejar hacer, dejar pasar", en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.

Más adelante señalábamos: "Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis. Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos'*
En los pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía: "Lo que se pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencia formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y lesiona la soberanía nacional"
En las cuestiones sociales se denunciaba "el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo, agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de la desocupación. La paralización de la Comisión del Salario Vital, Mínimo y Móvil. La imposición del arbitraje obligatorio para los diferendos laborales. La ley de represión de los conflictos sindicales. La intervención a Sindicatos, el retiro o suspensión de personerías gremiales. La eliminación o restricción de las representaciones sindicales en la Empresa del Estado, incluidos los organismos de previsión social. La violación de los contratos colectivos de trabajo. La ley de congelación de salarios. La modificación de la ley de indemnizaciones por despido. El aumento de la edad para acogerse a la jubilación y la eliminación de las compensaciones por años de servicio"

Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: "Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legítima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga "motivaciones ideológicas comunistas", añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de la Junta Interamericana de Defensa, cual moderno gendarme de los Pueblos de América Latina que bregan por su emancipación integral, a fin de mantenerlos en el subdesarrollo, en el estancamiento y en la dependencia neocolonial" 
Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos la realizaban. Eran las delegaciones cordobesas por lo general las que sustentaban estos planteamientos en todos los ámbitos.

En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.

LA REBELIÓN DE LAS BASES SINDICALES 

La Comisión Delegada de la CGT Nacional, intentó por todos los medios la construcción de un Congreso adicto a las teorías del participacionismo. Que era hacerse eco de toda la política del Gobierno y lograr la participación en el proceso. Una renuncia clara a las reivindicaciones obreras y populares que merecía una repulsa general.

El "dirigentismo" de los jerarcas de las organizaciones nacionales, luego de prolijos cortejos de delegados, al estilo de los viejos comités de la política criolla de la Década Infame, resolvió la convocatoria a un Congreso Nacional para la normalización de la Confederación General del Trabajo.

Llegó a tanto la podredumbre de los dirigentes participacionistas, que sostenían que en ese Congreso no podían participar las Organizaciones que estaban intervenidas, entre ellas la de más caudal de afiliados o sea la Unión Ferroviaria, además de los trabajadores portuarios, de prensa, químicos, del azúcar, etc... Querían hacer un Congreso con los que habían tolerado la Dictadura y sancionar a su vez con tal exclusión a los que habían luchado, habían sido intervenidos y eran perseguidos por los violadores de todos los derechos sindicales.


Robert Mueller Says It’s Up to Congress to Indict a President-

https://www.newyorker.com/news/our-columnists/robert-mueller-says-its-up-to-congress-to-indict-a-president?utm_campaign=aud-dev&utm_source=nl&utm_brand=tny&utm_mailing=TNY_Daily_052919&utm_medium=email&bxid=5bd6768a24c17c1048012e2c&cndid=39383214&esrc=&utm_term=TNY_Daily

fter two years of studiously avoiding the spotlight, the special counsel, Robert Mueller, was finally ready to speak to the public. Standing at a lectern with a sign behind him that said “Department of Justice Washington,” he looked every inch the part: dark chalk-stripe suit, white button-down shirt, navy-blue tie, hair parted at the side, posture erect. His voice was firm, and his words were carefully chosen to put the onus firmly on Congress to decide whether to impeach Donald Trump on charges of obstruction of justice.
Volume II of the Mueller report, which the special counsel delivered to the Attorney General, William Barr, at the end of March, contained a section purporting to explain why Mueller decided not to reach a prosecutorial decision on whether Trump obstructed justice, but it was prolix and a bit difficult to decipher. This time around, Mueller made an effort to be shorter and clearer. He succeeded.
“The order appointing me special counsel authorized us to investigate actions that could obstruct the investigation,” Mueller said. “We conducted that investigation, and we kept the office of the Acting Attorney General apprised of the progress of our work. As set forth in our report, after that investigation, if we had confidence that the President clearly did not commit a crime, we would have said that.” (What it does say is “while this report does not conclude that the President committed a crime, it also does not exonerate him.”)