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15 diciembre, 2009

La gente lidera, los politicos hablan -- Columna de Amy Goodman, 9 de Diciembre, 2009

La gente lidera, los políticos hablan
Por Amy Goodman
Publicado el 9 de diciembre del 2009
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COPENHAGUE–“Los políticos hablan, los líderes actúan” decía el cartel en la entrada del Bella Center en Copenhague, el día en que se inauguró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Dentro del centro de conferencias, las delegaciones oficiales de 192 países y cientos de ONGs –alrededor de 15.000 personas en total- están participando de dos semanas de reuniones con el fin de lograr un acuerdo mundial para evitar el catastrófico cambio climático en el mundo. Cinco mil periodistas están cubriendo el evento.
Afuera, Copenhague se transformó en un efervescente centro mundial de activismo, foros y planificación de protestas contra el cambio climático. En una plaza, la escultura de hielo de un oso polar se derrite día a día, y una exposición de fotografía al aire libre muestra los “100 lugares para recordar antes de que desaparezcan”.
Mientras la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos designó esta semana al dióxido de carbono como una amenaza a la salud pública, el Presidente Barack Obama dijo que no hay posibilidades de que surja un acuerdo vinculante de esta cumbre. Muchos ven a Estados Unidos como uno de los principales obstáculos para ello y están aprovechando la oportunidad para reclamar un papel de liderazgo en lo que el escritor y activista ambientalista Bill McKibben describió como “el encuentro diplomático más importante en la historia del mundo”. No solo están en juego las normas que regirán la economía mundial, impulsada por los combustibles fósiles durante más de un siglo, sino también la propia existencia de algunas naciones y culturas, desde los trópicos al ártico.
La República de Maldivas, una isla en el Océano Índico, envió a Mohamed Axam Maumoon, de 15 años de edad, como su embajador del clima. Luego de asistir al Foro Infantil sobre el Clima, me dijo: “Estamos vivendo al borde del precipicio, todo el mundo está hablando de esto ahora, porque nuestro país es tan frágil, en el sentido de que solamente nos protegen barreras naturales, como los arrecifes de coral y las playas de arenas blancas. Pero más allá de eso, no tenemos las necesidades básicas cubiertas ni los fondos necesarios para de hecho construir, digamos, barreras, barreras artificiales alrededor de la isla. Entonces estamos totalmente sujetos al cambio climático”.
La mayoría de las 200 islas habitadas de las Maldivas se encuentran, a lo sumo, a un metro sobre el nivel del mar y el aumento del nivel del mar previsto dejaría al país bajo el agua. A su corta edad, Axam entiende la enorme amenaza que él y su país enfrentan y formula la pregunta que tiene para los habitantes del mundo desarrollado de una manera cruda: “¿Ustedes cometerían este homicidio, incluso aunque les estemos suplicando que tengan piedad y que dejen de hacer lo que están haciendo, que cambien su modo de vida y dejen que nuestros hijos vean el futuro que queremos construir para ellos?”.
Mucho más al norte, en Arctic Village, Alaska, los pueblos indígenas luchan por su supervivencia. Sarah James es una anciana que preside el Comité de Dirección del pueblo Gwich’in. La conocí esta semana en el Klimaforum09 en Copenhague, también denominado ‘La Cumbre del Pueblo’. Sarah me dijo: “El cambio climático, el calentamiento global son reales en el Ártico. Hay mucha erosión debido a que las capas subterráneas de hielo se está derritiendo. Cuando eso sucede el agua corre hacia otro lago, otra agua, otra corriente de agua, cuando la tierra se agota. Y luego, después de eso se seca, y provoca muchos incendios y mucha erosión. Y el fuego se extingue y provoca sequía. Y el verano pasado, hubo un incendio durante todo el verano, no había visibilidad. En la primavera pasada, 20 aldeas se inundaron a lo largo de Yukon. Y a lo largo de Yukon, hay alrededor de sesenta aldeas dentro de la zona de Yukon, que se quedaron sin pescado”.
Las economías emergentes, como China e India, están creciendo rápidamente y se están convirtiendo en unos de los mayores emisores de carbono; sin embargo ninguno se acerca a los niveles de emisión per cápita de Estados Unidos. Contando apenas con el 4 por ciento de la población mundial, Estados Unidos produce alrededor del 25% de los gases de efecto invernadero del mundo. El modelo del siglo pasado fue claro: si quieren escapar de la pobreza, hagan crecer a su economía mediante la industrialización, usando combustibles fósiles como su principal fuente de energía. Sin embargo, las naciones ricas aun no están dispuestas a pagar el daño ambiental que causaron, o a cambiar en forma considerable el modo en que funcionan.
El autor Ross Gelbspan dice que la pobreza es la raíz del problema: erradiquen la pobreza y la humanidad podrá resolver la crisis climática. Gelbspan afirma que orientar el planeta hacia el desarrollo de una economía ecológica puede constituir el mayor programa de empleo de la historia, puede crear más igualdad entre los países, y es necesario implementarlo de inmediato para evitar una catástrofe.
El martes, en un intervalo de las sesiones en el Bella Center, un grupo de activistas disfrazados de extraterrestres, con trajes espaciales blancos, piel verde y anteojos protectores irrumpió en la zona de la cafetería, que estaba repleta de miles de personas. “¡Llévennos con sus líderes del clima!” exigieron. “¡Múestrennos su tratado vinculante!”. En el clima diplomático enrarecido de la cumbre, estas humoradas llaman la atención. Pero los pedidos del mundo en vías de desarrollo, tanto dentro como fuera de la cumbre, de reducir las emisiones y compensar a los países de África, Asia y América Latina por los efectos devastadores del calentamiento global que ellos no provocaron, no son motivo de risas.
Los manifestantes están delineando una estrategia de confrontación para la semana próxima, ya que más de 100 líderes mundiales llegarán a Copenhague para participar de la cumbre. La consigna de lucha en el Klimaforum09 fue expresada la primera noche por Nnimmo Bassey, de la organización ambientalista Environmental Rights Action de Nigeria: “Nos mueven tres palabras clave. Y me gustaría que las repitieran en voz alta. La primera palabra es movilizar, la segunda es resistir y la tercera, transformar. Resistir, movilizar, transformar”. La gente lidera, mientras los políticos hablan.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2009 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. Es coautora del libro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times,” recientemente publicado en edición de bolsillo.

31 octubre, 2009

Los pesames que Obama no envio -- Columna de Amy Goodman, 29 de Octubre, 2009

Columna Semanal de Amy Goodman, presentadora de Democracy Now! Se autoriza la publicación. Por favor escríbanos a spanish@democracynow.org para avisarnos donde se publica y también si hay estaciones de radio que quieran emitir el audio.
Los pésames que Obama no envió
Publicado el 27 de octubre de 2009
Por Amy Goodman
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El 19 de junio de 2009, Chancellor Keesling, un soldado de la reserva estadounidense, murió en Irak en lo que el Pentágono calificó de “incidente no relacionado con el combate”. La verdad es que Keesling se suicidó. Su nombre pasó a engrosar una larga lista de soldados que terminaron con su vida en lo que está resultando ser un año récord de suicidios en el ejército estadounidense.
En agosto de este año al hablar en Phoenix ante la Convención Nacional de la organización de Veteranos de Guerras en el Extranjero, el presidente Barack Obama dijo: “No debemos olvidar nunca que nuestros soldados son el recurso más preciado que tiene nuestro país, y así debemos tratarlos. Como comandante en jefe, tengo la responsabilidad solemne de velar por su seguridad. Y no hay nada que nos lleve más a una sobria reflexión que el acto de firmar una carta de pésame dirigida a la familia de un hombre o una mujer que ha dado la vida por su patria.” Pero Jannett y Gregg Keesling no recibirán una carta de pésame por la muerte de su hijo Chance. Obama no envía el pésame a los deudos de quienes toman sus propias vidas en el escenario de la guerra. [Ante la insistencia de los Keesling, se les informó que esta omisión no era involuntaria, sino que el gobierno estadounidense tiene una política de larga data de no enviar cartas de pésame presidencial a las familias de los soldados que se suicidan.]
Jannett me dijo: “A Chancellor lo reclutaron apenas terminó la secundaria, y para él alistarse en el ejército era algo en lo que creía profundamente. Yo quería que fuera a la universidad, pero él estaba seguro de su decisión de servir a su país. Tenía sólo 18 años cuando ingresó al ejército. Nos dejó en octubre para iniciar su entrenamiento básico y luego fue enviado a Fort Sill, Oklahoma. Se desempeñó muy bien en su primera etapa como soldado, se adaptó, hizo amigos enseguida, disfrutó su entrenamiento. Y luego llegó su primera misión.”
Chance volvió muy perturbado de ese primer período en Irak, aunque todos coinciden en que tuvo una actuación destacada. En cierto momento, ante el riesgo de que se hiciera daño a sí mismo fue puesto bajo cuidados preventivos y se le quitaron todas las municiones durante una semana. Luego de regresar de Irak, Chance rechazó una compensación extra de 27.000 dólares para que se volviera a alistar, y pidió traslado al Ejército de Reserva de EE.UU., esperando así evitar otra misión. Solicitó tratamiento y fue atendido por los servicios médicos del Departamento de Asuntos de Veteranos. Su padre, Gregg, me dijo: “Nos reunimos en familia y razonamos: ‘Obama va a ser nuestro próximo presidente, pondrá fin a esta guerra y no tendrás que volver.’” Pero al poco tiempo Chance recibió la orden de que debía presentarse nuevamente al servicio activo.
Como la legislación actual no permite que el servicio militar activo comunique los antecedentes psiquiátricos de quienes pasan a la reserva, los superiores de Chance no fueron alertados de sus problemas anteriores. En junio pasado, sintiéndose nuevamente abrumado, Chance envió un correo electrónico desesperado a sus padres en el que mencionaba la posibilidad de suicidio. Según recordó Jannett: “después de su muerte algunos de sus compañeros nos contaron que nadie lo había notado angustiado o mal. Sé que estaba durmiendo bien. Me dicen que la mañana del día en que murió estaba contento. Se lo escuchó cantar. La noche antes de su muerte yo hablé cuatro minutos con Chancellor. Y él, como siempre, se hizo el fuerte… Lo que sí me dijo esa noche fue que el día siguiente iba a ser una jornada muy difícil y larga. Casi no habló. Siempre que hablábamos me decía que me quería y se despedía antes de colgar. Esa vez simplemente colgó.”
Gregg cuenta que a la mañana siguiente Chance “se encerró en el baño y se pegó un tiro con su M-4. Sentimos un profundo dolor. Una carta no va a aliviar ese dolor–no podrá llenar nunca el vacío que sentimos por dentro-, pero el reconocimiento del presidente de que nuestro hijo dio su vida por defender a Estados Unidos significaría mucho para nosotros. Y creo que también sería importante para cientos, quizá miles, de familiares de víctimas de suicidio de estas guerras de Irak y Afganistán. Dicen que la tasa de suicidios entre militares ha superado por primera vez en la historia la tasa de suicidios en la población civil. Los problemas de salud mental son muy graves.”
El Pentágono admite que aumenta el número de suicidios en filas del ejército, alcanzando niveles críticos. La cifra de suicidios admitidos ha crecido sostenidamente, pasando de menos de 100 en 2005, según un informe, a casi 200 en 2008, con similar número de afectados entre los veteranos de Irak y los de Afganistán. Gregg Keesling afirmó que cuando fue con su mujer a la Base Aérea de Dover a recibir los restos de Chance, un sargento los alentó a que denunciaran lo que estaba pasando. “Casi no pasa un día sin que reciba el cuerpo de un soldado que se suicidó. Acá hay algo que no está bien”, les dijo.
Los Keesling agradecen el apoyo que les brindó el General de División Mark Graham, quien los ayudó a enfrentar su dolor e intentar superar el estigma que significa el suicidio en filas militares. Uno de los hijos de Graham se suicidó en 2003, cuando se entrenaba para ser cadete del ejército. Unos meses después, su otro hijo, que también se había alistado en el ejército, fue enviado a Irak y murió en un atentado al poco tiempo. Pero la organización “GI Rights Hotline”, una línea telefónica de ayuda que aconseja a soldados en actividad sobre alternativas para abandonar el servicio militar, afirma que un psicólogo puede ayudar a los soldados con tendencias suicidas a obtener una baja por razones médicas. Según esta organización: “Lo que al ejército le interesa saber es si el paciente puede cumplir sus funciones sin causar problemas, situaciones embarazosas o gastos. El bienestar del solado es algo bastante más secundario.”
Estados Unidos está enfrascado en dos ocupaciones militares masivas incontrolables, sin perspectiva de solución a la vista. Obama debería, sin duda, enviar cartas de pésame a los Keesling y a todos aquellos cuyos familiares encontraron en el suicidio la única forma de escapar del infierno de la guerra o el horror de sus secuelas. Pero la única manera en que Obama puede detener este río de sangre es retirándose inmediatamente de las guerras que heredó.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2009 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Laura Pérez Carrara y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. Es coautora del libro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times,” recientemente publicado en edición de bolsillo.

01 junio, 2009

DN!: Los torturadores deberian ser castigados-EEUU

Se autoriza la publicación. Poner favor escríbanos a spanish@democracynow.org para avisarnos donde se publica y también si hay estaciones de radio que quieran emitir el audio que se encuentra disponible todos los viernes en www.democracynow.org/es

Los torturadores deberían ser castigados
EscuchePor Amy GoodmanSPOKANE, Washington —

George W. Bush afirmó insistentemente que Estados Unidos no practicaba la tortura.Sin embargo, los cuatro memorandos de la Oficina de Consejo Legal de la época de Bush, publicados la semana pasada por el Departamento de Justicia del gobierno de Barack Obama, pintan un panorama totalmente diferente. Los memorandos desclasificados dieron autorización legal para aplicar “técnicas severas de interrogatorio” utilizadas por el gobierno de Bush durante los años posteriores al 11 de septiembre de 2001. Autorizaron—como enumera el memorando del 1° de agosto de 2002, del entonces Vice Fiscal General Jay Bybee—a “golpear a los detenidos contra una pared, abofetearlos en el rostro, confinarlos en condiciones de hacinamiento, obligarlos a permanecer de pie contra una pared sosteniéndose con los dedos, forzarlos a permanecer en posiciones incómodas, privarlos del sueño, colocar insectos en una celda de confinamiento, y [permitieron] el submarino”.Según la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), durante el gobierno de Bush, la Oficina de Consejo Legal “se convirtió en la facilitadora de la conducta ilegal del gobierno, publicando docenas de memorandos con la finalidad de permitir graves violaciones al derecho nacional e internacional”.Los memorandos autorizan lo que el Comité Internacional de la Cruz Roja denominó, en un informe filtrado, “trato y técnicas de interrogatorio (…) equiparables a la tortura”.Estas técnicas de tortura fueron desarrolladas por dos psicólogos de Spokane, Washington: James Mitchell y Bruce Jessen. Su empresa, Mitchell, Jessen & Associates, brindó capacitación especializada a miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para lidiar con la captura por parte de fuerzas enemigas. El programa de entrenamiento se llama SERE, sigla que significa Sobrevivencia, Evasión, Resistencia, Escape. Mitchell y Jessen, ambos psicólogos, fueron contratados por el gobierno de Estados Unidos para entrenar a interrogadores en técnicas que, según afirmaron, harían desmoronar a los prisioneros.Utilizaron la técnica SERE en un sentido inverso. Esta técnica había sido desarrollada originalmente para ayudar a la gente a soportar y sobrevivir a la tortura. En cambio, ellos la utilizaron para entrenar a una nueva generación de torturadores.La periodista Katherine Eban escribió un artículo de denuncia sobre Mitchell y Jessen en 2007, denominado “Rorschach y Awe”. Le pregunté sobre ellos a la luz de los memorandos de tortura. Describió a Mitchell y Jessen de la siguiente manera: “Eran, ya sabes, académicos que querían estar de algún modo en la palestra operativa, que es un plano muy atractivo para estar. Pero, de hecho, eran profesores y supervisores del programa SERE, donde solamente monitoreaban el bienestar de los soldados. No eran científicos. No tenían datos, según mis fuentes, para demostrar que al invertir estas tácticas, serían efectivas para obtener información. Entonces, la descripción que obtuve, también de colegas suyos, es que estos tipos eran amateurs. Ya sabes, psicólogos amateurs, como el personaje de Jodie Foster en el Silencio de los Inocentes. Y no lo eran. Pero, aparentemente, –y ahora podemos ver realmente el alcance de esto– fueron muy convincentes al vender el uso de estas tácticas a la CIA”.Los memorandos brindan detalles atroces de las torturas implementadas. El submarino fue utilizado cientos de veces en una serie de prisioneros. El memorando de Bybee incluye esta autorización kafkiana: “Les gustaría colocar a [Abu] Zubaydah en una celda de confinamiento con un insecto. Nos informaron que, al parecer, él tiene miedo a los insectos. En particular, les gustaría decirle a Zubaydah que pretenden colocar un insecto que pica en la celda junto con él”.Luego de que el Presidente Barack Obama dijo que no debería haber procesamientos, esta semana fue recibido en la CIA con bombos y platillos. Le pregunté a Mark Benjamin, el periodista que inicialmente reveló la noticia de Mitchell y Jessen, acerca de la postura de Obama. Y esto fue lo que me dijo: “Si te fijas en las declaraciones del Presidente y las unes a las declaraciones de Rahm Emanuel, el Jefe de Gabinete, y de Eric Holder, el Fiscal General (…) verás que en los últimos días el gobierno de Obama anunció que nadie, ni la gente que llevó a cabo el programa de tortura, ni los que diseñaron el programa, ni la gente que autorizó el programa, ni quienes dijeron que era legal –a pesar de que sabían que honestamente no lo era– ninguna de esas personas afrontará cargos. El Fiscal General anunció que el gobierno, además, pagará los honorarios legales de las personas en contra de las que se hayan presentado cargos en cualquier parte del mundo, o que tengan que comparecer ante el Congreso. Les proporcionarán abogados (…), les han dado inmunidad total (…) a cambio de nada”.La Presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, le pidió a Obama que postergara la decisión de descartar los procesamientos hasta que su Comité termine una investigación que completará en los próximos seis meses. Mientras que Obama promete dejar libres a los torturadores, otros los están buscando. Bybee, actualmente, se desempeña como juez federal. Movimientos de base, desde Common Cause (Causa Común) hasta el Centro por los Derechos Constitucionales, están solicitando al Congreso que presente una acusación formal en su contra. En España, el juez Baltasar Garzón—que logró el procesamiento del dictador chileno Augusto Pinochet por crímenes de lesa humanidad— tiene a Bybee y a otros cinco funcionarios del gobierno de Bush en la mira de futuros procesamientos.Durante años, la gente ha sentido que se ha dado la cabeza contra una pared (y algunos sufrieron esto literalmente, como lo detallan los memorandos). Sin embargo, el día en que se celebraron las elecciones nacionales, parecía que esa pared se había convertido en una puerta. Pero la puerta está apenas entreabierta. Si se abre de una patada o se cierra de un portazo, no depende del Presidente. Aunque posiblemente él ocupe el cargo de mayor poder en la Tierra, hay una fuerza más poderosa: la gente comprometida que exige un cambio. Necesitamos un criterio universal de justicia. Los torturadores deberían ser castigados.————————————————— Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.Amy Goodman es presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora de duración que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. En 2008 fue distinguida con el “Right Livelihood Award”, también conocido como el “Premio Nobel Alternativo”, otorgado en el Parlamento Sueco en diciembre.© 2009 Amy GoodmanTexto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org