15 noviembre, 2018

Alexandria Ocasio-Cortez se convierte en la congresista más joven de la historia de EEUU

https://laopinion.com/2018/11/06/alexandria-ocasio-cortez-se-convierte-en-la-congresista-mas-joven-de-la-historia-de-eeuu/?utm_source=La+Opini%C3%B3n+-+Noticias+M%C3%A1s+Populares&utm_medium=email&utm_campaign=La%20Opinion%20-%20Noticias%20Editorial%20(Morning)&recip_id=49784

NUEVA YORK — Las elecciones de mitad de mandato han supuesto un cambio de 180 grados en la vida de Alexandria Ocasio-Cortez, que en menos de cinco meses ha pasado de servir cocteles en un bar neoyorquino a convertirse en la congresista más joven de la historia de Estados Unidos con sólo 29 años.
“Se supone que las mujeres como yo no deberíamos presentarnos a cargos políticos”, afirmaba esta joven latina, de tez morena y autodenominada socialista en su video de campaña de las primarias del Partido Demócrata para el Distrito 14 de Nueva York, una circunscripción electoral a caballo entre Queens y el Bronx.
Ocasio-Cortez, nacida en el Bronx el 13 de octubre de 1989 de madre puertorriqueña, ganó en junio contra todo pronóstico la nominación de su partido al veterano congresista Joe Crowley, un peso pesado de los Demócratas que llevaba en su escaño desde 1999 y era conocido como el Rey de Queens.
Crowley, que aspiraba a sustituir a Nancy Pelosi como líder de los Demócratas en la Cámara de Representantes e incluso presidirla, perdió contra Ocasio-Cortez, a pesar de que ella solo disponía de 194,000 dólares frente a los 3,4 millones de presupuesto del veterano congresista.
La razón de la victoria de Ocasio-Cortez la compartió ella misma en Twitter, donde subió una foto de un par de zapatos con las suelas agujereadas: “Algunas personas dicen que gané por razones demográficas. Primero, eso es falso. Ganamos con votantes de todas las clases. Segundo, aquí está mi primer par de zapatos de campaña. Llamé a puertas hasta que la lluvia atravesó las suelas”.

06 noviembre, 2018

America Resiste #162- La Retaguardia Radio- 05-11-2018

                                        América Resiste #162-La Retaguardia Radio- 05/11/2018
   
 
Audios:
EDITORIAL-Barbarie literal- G20- Política vs Totalitarismo.

Brasil: Jair Bolsonaro-Arenga/ Plan de Bolsonaro// Chile se arroja a los brazos de Bolsonaro Argentina: Escuela 49- Moreno- Vice Directora SANDRA CALAMANO- Asesinada por corrupción de Vidal-
Marcha contra el presupuesto del FMI- Represión a docentes-
Paraguay: Brasiguayos arrasan a campesinos paraguayos- Amenazan Senadores-
Abuelas de Plaza de Mayo- Homenaje: Estela de Carlotto-Delia Califano-Rosa Roisinblit-
Coope- Esquina Libertad- Desde el encierro
Ministra de Seguridad- Armas para todxs-Patricia Bullrich
Macri en 3-Semana 151-
Democracy Now-EEUU- Resumen-

Música:
Ele nao-Caetano Veloso// Todos contra todos-Tabare Cardozo// Zona de promesas-Gustavo Cerati-Mercedes Sosa// En mi Memoria-Femina// Marcha de la bronca-Pedro y Pablo// Desalambrá-Maquina Kandela Kumbiakistan// Ya no se que hacer conmigo-De Nos// Minha Liberdade-Varios y Cabemde (asesinado por bolsonaristas)// Tesoro de los Inocentes-Indio Solari//

Noticias- Denuncias- Reporte desde el lugar de los hechos- Periodismo Social, Libre, Militante No somos neutrales, estamos junto a los vulnerables, que Luchan contra los Abusos y se niegan a ser esclavos. 
 América Resiste!!!- LUNES 18:00 A 20:00/ Jueves 13 a 15/ Sábado 22 a 24-

El odio está en la boleta electoral en Estados Unidos



https://www.nytimes.com/es/2018/11/01/paul-krugman-elecciones-odio/?emc=edit_bn_20181102&nl=boletin&nlid=7931977520181102&te=1

 

En el Estados Unidos de 2018, el whataboutism —el “ytuqueísmo” o equivalencia falsa, ese recurso retórico usado en política en el que se contra argumenta con una crítica a otra, en el que se intenta poner en la misma balanza un traspié pequeño con una maldad grave— es el último refugio de los sinvergüenzas y el “bibandismo” (afirmar que ambos bandos son igualmente buenos o malos) es el último refugio de los cobardes.
En caso de que no lo hubieran notado, estamos en medio de una ola de crímenes de odio. Tan solo en los últimos días, varios demócratas importantes, así como CNN, recibieron artefactos explosivos por correo. Luego, un hombre armado masacró a once personas judías en una sinagoga de Pittsburgh. Por otra parte, otro hombre armado asesinó a dos personas negras en un supermercado de Louisville después de tratar primero, sin éxito, de allanar una iglesia de feligreses afroestadounidenses —de haber logrado entrar una hora antes, probablemente habría habido otro asesinato masivo—.
Todos estos crímenes de odio parecen tener una clara conexión con el clima de paranoia y racismo que Donald Trump y sus aliados en el Congreso y en los medios fomentan deliberadamente.
Matar gente de raza negra es una antigua tradición estadounidense, pero está experimentando un resurgimiento en la era de Trump.
Cuando se descubrieron los artefactos explosivos, muchos miembros de la derecha de inmediato afirmaron que eran noticias falsas o una operación falsa orquestada por parte de los liberales. Sin embargo, el FBI de inmediato rastreó la supuesta fuente de los dispositivos explosivos: un simpatizante fanático de Trump, a quien muchos ya están llamando el “MAGABomber”, una combinación de la sigla de “Make America Great Again” (Hagamos a Estados Unidos grandioso de nuevo) y “bombardero”. Los destinatarios eran personas y una organización noticiosa a las que Trump ha atacado en varios discursos (desde el envío de los artefactos explosivos, Trump ha continuado atacando a los medios noticiosos diciendo que son “el enemigo del pueblo”).
El hombre arrestado en la sinagoga Tree of Life (Árbol de la Vida) ha sido crítico de Trump, ya que al parecer el atacante cree que el presidente no ha sido suficientemente antisemita. No obstante, su odio parece estar motivado por una teoría de conspiración que los simpatizantes de Trump han propagado de manera sistemática: la afirmación de que financiadores judíos están trayendo gente morena a Estados Unidos para desplazar a los blancos.
Resulta que esta teoría de conspiración es un principio básico para los neonazis en Europa. Es de lo que nuestros propios neonazis —a quienes Trump llama “gente muy buena”— estaban hablando en Charlottesville el año pasado, cuando gritaban a coro: “Los judíos no nos remplazarán”.
También es el subtexto apenas disimulado de la histeria fabricada sobre la caravana de migrantes potenciales de Centroamérica. Los alarmistas no solo están pintando a un pequeño grupo de gente asustada y hambrienta que todavía está lejos de la frontera estadounidense como una invasión inminente. También están insinuando de manera sistemática que los judíos de algún modo están detrás de todo esto. Hay una conexión directa entre la cobertura de Fox News de la caravana y la masacre de la sinagoga.
¿Así que cómo están lidiando los defensores de Trump con esta fea imagen? En parte, mediante la negación, simulando no ver la conexión entre la retórica de odio y los crímenes de odio, pero también mediante intentos de repartir la culpa afirmando que los demócratas son igual de malos, si no es que peores. ¿Los simpatizantes de Trump tratan de asesinar a quienes lo critican? Bueno, pues, ¡algunos opositores de Trump les han gritado a políticos en restaurantes!
Este ytuqueísmo no se detiene con equiparar las protestas con la violencia. También recurre a las mentiras descaradas.
El día después de la masacre de Pittsburgh, John Cornyn —el segundo republicano más importante en el Senado— tuiteó: “Pelosi: si hay ‘daño colateral’ para esos que no comparten nuestras opiniones, ‘que así sea’”. Esta es, simple y llanamente, una mentira. Lo sé, porque estuve ahí.
El comentario de Nancy Pelosi sobre el daño colateral surgió en una entrevista que le estaba haciendo frente a una audiencia en vivo. Ella no estaba hablando sobre castigar a los opositores políticos. Más bien, se refería al impacto económico de las políticas para combatir el cambio climático, que admitió que afectarían de manera adversa a algunas industrias aun si ayudaban a otras. Muchas personas le han señalado esto a Cornyn; al momento de escribir esta columna, Cornyn no se había retractado de su afirmación falsa.
La cuestión es la siguiente: los simpatizantes de Trump no son los únicos que están tratando de hacer creer que el presidente está haciendo lo mismo que todos, que los demócratas son igual de malos y también responsables en la misma medida por la explosión del odio.
Las equivalencias falsas, retratar a los partidos como simétricos incluso cuando claramente no lo son, han sido desde hace mucho la norma entre los autoproclamados centristas y algunas figuras mediáticas influyentes. Se trata de una postura que ha beneficiado enormemente al Partido Republicano, a medida que se ha vuelto cada vez más el partido de los extremistas de derecha.
Tal vez hayan pensado que los acontecimientos espeluznantes de los días recientes por fin lograrían acabar con esa norma. No obstante, si lo pensaron, están en un error. Como vemos, el bibandismo es un culto fanático inmune a las evidencias. Todos sabemos que Trump alardeó de que sus simpatizantes no lo abandonarían ni aunque le disparara a alguien en la Quinta Avenida; lo que no señaló fue que los comentaristas piadosamente atribuirían la balacera a una “falta de civismo” y que los programas de debate del domingo presentarían a los defensores del tiroteo de la Quinta Avenida y los escucharían de manera respetuosa.
Esto tiene que acabar y se tiene que señalar y reprender a los practicantes del bibandismo. A estas alturas, simular que ambos lados son igualmente culpables o atribuir la violencia política a la diseminación del odio sin señalar a los responsables de propagarlo, es una profunda cobardía.
El hecho es que un lado del espectro político está difundiendo el odio, mientras el otro no lo hace y negarse a señalarlo por miedo a sonar partidista es, en efecto, coludirse con la gente que está envenenando nuestra política y darle tranquilidad. Sí, el odio está en la boleta electoral de la semana próxima.

Presentador de CNN desata polémica al defender caravana migrante: “La amenaza terrorista son los blancos”

https://laopinion.com/2018/11/01/presentador-de-cnn-desata-polemica-al-defender-caravana-migrante-la-amenaza-terrorista-son-los-blancos/?utm_source=La+Opini%C3%B3n+-+Noticias+M%C3%A1s+Populares&utm_medium=email&utm_campaign=La%20Opinion%20-%20Noticias%20Mas%20Populares%20(A/B%20Test%2030%20articles)%20[Combo%20#2]&recip_id=49784
Al defender la caravana migrante de centroamericanos, el presentador de CNN, Don Lemon, desató una oleada de críticas al afirmar que el verdadero enemigo de los Estados Unidos son los “blancos”, aunque preciso: “aquellos extremistas”.
“Tenemos que dejar de demonizar a las personas y darnos cuenta de que la mayor amenaza terrorista en este país son los hombres blancos, la mayoría de ellos radicalizados hacia la derecha, y tenemos que empezar a hacer algo al respecto”, dijo Lemon ante un Cuomo tranquilo.
El mensaje de Lemon se da en medio del creciente discurso contra inmigrantes del presidente Donald Trump, quien hace campaña para los republicanos y ha decidido tomar la inmigración como bandera clave para atraer votantes, siendo justamente la caravana migrante uno de los tópicos más comunes.
Lemon habló nuevamente sobre las amenazas de extrema derecha en el programa del miércoles cuando reconoció la ira y las críticas que recibió por su declaración inicial.
‘Hice algunos comentarios sobre eso en una conversación con Chris. Dije que la mayor amenaza terrorista en este país proviene de los radicales de la extrema derecha, principalmente hombres blancos. Eso enfureció a algunas personas”, reconoció. “Pero dejemos de lado la emoción y veamos los fríos hechos. La evidencia es abrumadora. Un informe reciente de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno muestra que aunque más personas murieron en ataques relacionados con extremistas islámicos, la gran mayoría de los ataques mortales en este país de 2001 a 2016 fueron llevados a cabo por extremistas violentos de extrema derecha”.
Lemon citó una serie de informes y presentó gráficos en la pantalla relacionados con ataques internos de extremistas de derecha, como tiroteos de Las Vegas, donde un sujeto disparó a una multitud que estaba en un concierto.
Aunque CNN no se ha expresado sobre la postura de Lemon, las críticas provienen de todos lados, incluyendo líderes afroamericanos del Proyecto 21, quienes piden a la televisora romper el silencio sobre los radicales comentarios.
“En un espacio de cinco segundos, Don Lemon de la CNN dejó de decir que no deberíamos demonizar a las personas a etiquetar ampliamente a los hombres blancos como la ‘mayor amenaza terrorista’ de nuestra nación. Eso no es periodismo responsable”, acusó Proyecto 21 en un comunicado. “Esto no puede sostenerse. El presidente de la CNN, Jeff Zucker, llamó recientemente a la Casa Blanca por sus críticas a los medios de comunicación, diciendo que el presidente Trump no comprende la importancia de las palabras que usa. Es hora de que Zucker ponga en orden su propia casa”.

Pedimos Solidariedade: Fascismo mostra as garras e ameaça despejo de 450 familias que vivem há 20 anos numa área em Minas gerais.



Pedimos Solidariedade: Fascismo mostra  as garras e ameaça despejo de 450 familias  que vivem há 20 anos numa área em Minas gerais.

Nós, familias do mst  do Sul de MG, do Quilombo Campo Grande, queremos denunciar a ação fascista contra a nossa luta de 20 anos.

Aqui, as famílias, depois de tantos anos, já contam com infraestrutura de energia elétrica, casas de alvenaria e produzem uma grande diversidade de produção agroecológica, como café, muitas variedades de milho, feijão, hortaliças, frutas, sementes orgânicas gado, galinhas, porcos. Essas famílias geram, com seu trabalho, soberania alimentar, não apenas para quem produz e vive na terra, mais para milhares de pessoas que passaram a ter acesso a um alimento saudável, sem veneno e de qualidade.

Os acampamentos também geram distribuição de renda. A terra, que era apenas de um dono, agora traz dignidade para quase 450 famílias mais de 2.000 pessoas que estavam quase tendo seu sonho de ter a posse da terra realizado com um decreto estadual.

Mas agora, através de um conluio jurídico entre os grandes fazendeiros, deputados da bancada ruralista e empresas do agronegócio da região, estão organizando um processo de despejo para as famílias que moram e resistem ao longo desses 20 anos de luta.

Inaceitável a Situação!

Há 2 meses atrás as famílias quase tinham sido assentadas e agora podem perder tudo o que construíram ao longo desses anos.

Esse é um dos conflitos agrários mais antigos do país.

Pedimos a todas as organizações, apoiadores que enviem o e-mail abaixo para os endereços:

bhe.vagraria@tjmg.jus.br (vara Agrária)
contato@crdhsulmg.com.br (entidade que está acompanhando o caso)

Aos cuidados do Dr. Sr. Juiz Walter Ziwicker Esbaille Junior,

Venho através deste declarar sobre ação de reintegração de posse N° 0024.11.188.917-6 ajuizada em 17.06/2011, meu pedido de indeferimento de ação de reintegração de posse, que estão de acordo com os artigos 22 a 20 da DUDH consubstancia os direitos sociais, o direito ao trabalho, à escolha do trabalho, pois as 450 famílias, mais de 2000 pessoas já estão em posse velha da área a mais de 20 anos, tem suas casas, produção e reprodução da vida neste local.

Pela resolução do conflito e pela permeância das famílias, fazemos esse apelo

Sem mais a declarar

Nome / Organização, Estado, país, data


Somos resistência!
A luta pela Adrianópolis é a Luta pela democracia


Conclusiones de las primeras Jornadas de Reflexión en Ciencias Sociales: Agronegocios, alternativas y resistencias (Paraguay, 2018)

Conclusiones de las primeras Jornadas de Reflexión en Ciencias Sociales: Agronegocios, alternativas y resistencias.
El pasado 12 y 13 de octubre en Asunción Paraguay, referentes académicos, de organizaciones sociales, militantes y profesionales de distintas disciplinas nos hemos reunido para debatir sobre los impactos y consecuencias del avance de los agronegocios en América Latina y las respuestas ejercidas por las poblaciones locales. Diferentes exposiciones nos han ayudado a caracterizar la “crisis guasú”, tal como ha sido definida por una lideresa campesina paraguaya, que atraviesan nuestros pueblos y que se define por la migración del campo a la ciudad (¿cómo vamos a defender la agricultura familiar si solo quedan adultos y adultos mayores en la chacra?); el despojo que afecta principalmente a jóvenes y mujeres; el sufrimiento y los padecimientos sociales de las poblaciones marginadas; el genocidio de los pueblos indígenas; los feminicidios; el endeudamiento de los sectores trabajadores; el Estado puesto al servicio de los intereses de las transnacionales, desde los tres poderes de Estado; incumpliendo sus obligaciones de protección de derechos de las comunidades, ahogando en burocracia los proyectos de las organizaciones, y perpetrando la criminalización  y encarcelamiento de líderes y lideresas, a través del nuevo brazo represivo de los movimientos sociales representado por el Ministerio Público y el Poder Judicial.
Hemos visto en las diferentes ponencias que los problemas no se vinculan únicamente a la producción sojera, sino a diversos cultivos y actividades: arroz, maíz, biotecnologías, ganadería intensiva, etc. Esta forma de producción del agronegocio se diferencia de la diversificada que propone el modelo campesino. Las distancias radican en que este último se basa en la pequeña escala y en realizar una vida en el territorio. Las campesinas y campesinos producen para comer y comen lo que producen.
A lo largo de su historia, el campesinado ha ejercido diferentes formas de resistencias frente a la agresión de los agronegocios: vive en familia y también en comunidad, en solidaridad y reciprocidad; defiende sus costumbres, su experiencia, el tiempo “de antes”; se organiza y lucha por la tierra y la defensa de su propia producción. La pobreza material no se traduce en pobreza relacional y de vínculos. Hay familias campesinas que producen sin veneno o intentan convertirse a la agricultura agroecológica. Sin embargo los estudios presentados dan cuenta que aun esas familias presentan índices de contaminación con glifosato debido a las fumigaciones de los sojales que las rodean. Entonces no alcanza con resistir, no alcanza con persistir y no alcanza con vivir alternativamente, sin desmerecer el esfuerzo que ello implica. Se trata de transformar la realidad, más aún en la coyuntura actual donde los clanes fascistas asechan los países y los territorios.
Revisar críticamente el avance del agronegocio, las alternativas y las resistencias desde una perspectiva interdisciplinaria nos ha permitido conocer y exponer la realidad de regiones, sectores y comunidades diversas. A lo largo de dos días, las y los ponentes hicieron visibles una serie de problemáticas que nos son comunes, a distintivas velocidades y temporalidades. Como latinoamericanos nos compete analizar en profundidad este proceso. Las imposiciones desde el Estado, los organismos privados, los órganos supranacionales, se enfrentan a una resistencia continua.
¿Qué hacer para proteger la salud, los ambientes naturales, salvaguardar las comunidades, las familias y nuestros códigos culturales? Hemos finalizado con ideas puntuales, pero no solo importa el debate en profundidad, debemos pensar y exponer formas propositivas. Han surgido varios temas que merecen tratamiento en futuros encuentros: procesos de salud, seguridad y soberanía alimentaria, cambio climático y efectos en la agricultura, cadenas globales de valor y desarrollo regional, adscripciones religiosas y comunidades agrícolas, entre otras.
Uno de los principales desafíos continúa siendo involucrar y afectar a las universidades y al campo académico. Pese a que muchos de nosotrxs somos universitarios, investigadores, científicxs, docentes, la universidad se encuentra, como espacio, muchas veces ausente de esta agenda crítica. En Paraguay, la mayor parte de las investigaciones presentadas se hicieron  fuera de las Universidades. Citando las reflexiones de Bartolomeu Meliá al inicio de las jornadas, nuestro trabajo como intelectuales se encuentra muchas veces atravesado por contradicciones y éstas se resumen en la expresión encuentros/desencuentros.
Hemos visto diferentes escenarios, en primer lugar, las diferencias entre los intelectuales y los expertos en conocimientos, estos últimos asociados a un papel de instrumentación de los agronegocios, tal como lo vemos en eventos como ferias y congresos organizados por las empresas para legitimar su modelo. Allí se observa la “universidad herramienta” que responde a los intereses de los grandes empresarios, que la universidad renuncia a ser un espacio humanístico para convertirse en un nexo con el mercado. Entonces, el segundo escenario resume los conflictos entre modelos y nos convoca a debatir cómo vamos a posicionarnos en la academia frente a estos conflictos, entonces surge la pregunta, ¿cómo podemos contribuir a aportar a un nuevo modelo y a una nueva utopía?, ¿podemos imaginar que en la academia hay una coexistencia de modelos?, en ese caso el intelectual sería una especie de “traductor” entre modelos, intérprete de las dos realidades. En tercer lugar, frente al escenario de conflicto y resistencia, aparece un intelectual militante, comprometido, que contribuye a la visibilidad de realidades, un aliado que permite trabajar sobre nuevos marcos legales, conceptos y nuevos paradigmas. Finalmente, se encuentra el intelectual que reinterpreta los viejos modelos extractivos presentándolos como sustentables, respondiendo a una universidad que no se renueva y que solo cambia en la fachada. En resumen, en estos escenarios deberíamos posicionarnos cuando hablamos de “academia”.
Frente a estos cambios que afectan más que el campo económico o productivo, son cambios de paradigmas o de modelo de sociedad, necesitamos la construcción de un nuevo imaginario, pues los saberes no son aislados sino que responden a una representación del mundo. Tenemos que construir una nueva forma de ver y pensar el mundo.
Si hablamos de la academia, nos toca hablar de los saberes y la circulación de los saberes. Esto incluye a los saberes tradicionales que chocan con las narrativas de progreso presentadas como conocimiento científico o racional. En estos dos días de jornadas hemos visto cómo los saberes están ligados al territorio, no están aislados sino que están conectados con realidades. El territorio y la naturaleza son el centro y el fundamento del pensamiento indígena y campesino, no son simples objetos de estudio.
Entonces, ¿cuáles son los conocimientos actuales que desde la academia podemos aportar?, ¿conocimientos de culturas dominantes?, ¿conocimientos y saberes políticos?, ¿la posibilidad de articular conocimientos? Esto plantea el problema del acceso al conocimiento. En muchas de las ponencias se ha puesto en cuestión el acceso a las bases de datos para poder producir los conocimientos.
En síntesis, aun cuando los intelectuales no tenemos un poder real, cual lo planteó Meliá en su disertación, tenemos que preguntarnos sobre las posibilidades y las formas de incidencia en la sociedad. Asimismo, si bien se entiende como una opción generar el debate en paralelo al espacio institucional de la universidad, también es preciso insistir para que la realidad y los debates sobre lo real ingresen a la universidad.
Comisión organizadora.

Por qué la expresión "noticias falsas" es imprecisa (y nociva)- IJNET

https://ijnet.org/es/blog/por-qu%C3%A9-la-expresi%C3%B3n-noticias-falsas-es-imprecisa-y-nociva?utm_source=This+week+in+IJNet+-+Spanish&utm_campaign=743e3dc25d-EMAIL_CAMPAIGN_2018_10_30_08_35&utm_medium=email&utm_term=0_2dbcc1ac9d-743e3dc25d-15248709

Taylor Mulcahey 
En 2017, el diccionario Collins eligió como palabra del año a la expresión “fake news” ("noticias falsas"). En 2018, este término está pasando de moda. Periodistas y expertos en medios de comunicación argumentan que la expresión no solo se ha utilizado de manera tan amplia que ha perdido significado, sino que también puede tener efectos negativos en las instituciones democráticas y en la confianza hacia los medios.
La idea de que el término hace más mal que bien no es nueva. Ya en enero de 2017, Margaret Sullivan escribió una columna en The Washington Post instando al "retiro" del término por su falta de precisión, ya que describe varios tipos distintos de falsedades, desde errores hasta conspiraciones, y todo lo que hay en el medio.
"Esos problemas son reales", escribió. "Discutirlos es importante. Pero ponerlos a todos en una licuadora y abusar de un nombre ambiguo no nos hace avanzar".
En los EE.UU., el presidente Donald Trump ha promovido la expresión como una forma de demonizar y deslegitimar a los medios, en especial a los que lo critican. La semana pasada, después de que una serie de bombas caseras fuesen enviaran a críticos importantes del presidente, Trump tuiteó que la ira que llevó al ataque fue el resultado de "los medios de comunicación, a los que llamo “Fake News".
Pero Trump no está solo. Funcionarios políticos de todo el mundo también han adoptado el término para hablar en contra de aquellos con quienes no están de acuerdo.
"Fuera de América del Norte y Europa, el trabajo antidemocrático de las ‘noticias falsas’ es más explícito. En varios países, las ‘noticias falsas’ se han utilizado para justificar leyes a favor de la censura: tanto el ejército de Myanmar como el presidente de Filipinas lo han utilizado para desestimar las investigaciones que se oponen a sus discursos de preferencia", escribió Joshua Habgood-Coote en The Conversation.
Sin embargo, otros han usado la expresión simplemente como una forma de identificar errores o equivocaciones dentro de noticias legítimas, dice Glen Kessler, de Fact Checker del Post. El ciclo actual de las noticias es muy veloz e Internet hace que publicar y compartir información sea más rápido que nunca. No es de extrañar que se produzcan errores, pero usar el mismo término que se usa para socavar instituciones democráticas –como la prensa libre– es engañoso.
“Fake news" también se ha utilizado para describir el trabajo de los trolls rusos, de los adolescentes macedonios que crearon anuncios políticos virales en los Estados Unidos o simplemente de la CNN. En esencia, el término ha perdido cualquier especificidad o significado.
Más allá de eso, Emily Van Duyn y Jessica Collier, investigadoras de la Universidad de Texas en Austin, notaron que las personas expuestas a tweets que contenían la frase "noticias falsas" sentían una menor confianza hacia los medios en general, lo que muestra los efectos del uso excesivo y la imprecisión del término.
Si queremos abandonar el uso de la expresión "noticias falsas", ¿qué deberíamos usar en su lugar?
Claire Wardle, quien dirige las áreas de estrategia e investigación de First Draft, trabajó con la autora e investigadora Hossein Derakhshan para publicar un informe que reexamina el desorden de la información y establece un nuevo marco para conceptualizarlo. Allí describen tres tipos de información con diversos grados de falsedad:
  • Información errónea (en inglés mis-information) es cuando se comparte información falsa, pero sin intención de hacer daño.
  • Des-información es cuando se comparte información falsa a sabiendas de que va a causar daño.
  • Mala información (mal-information en inglés) es cuando se comparte información genuina para causar daño, a menudo llevando información privada a la esfera pública.
Otros periodistas y profesionales de los medios no han adoptado un enfoque tan claro, pero recomiendan otros términos más específicos para diferenciar falsedades.
Facebook, por ejemplo, ya no usa la expresión "fake news” sino “false news”. Otros recomiendan ir un paso más allá de simplemente reemplazar el término antiguo por uno nuevo.
"Si queremos evitar hablar en vano y legitimar la propaganda, simplemente debemos dejar de decir “noticias falsas". ¿Qué deberíamos usar en su lugar? Sospecho que podemos hacer bastante con términos comunes como "mentira", "disparate" y "poco fiable", escribió Habgood-Coote.
Las palabras que usamos para describir propaganda, desinformación y hechos falsos son importantes. Por este motivo, IJNet decidió no usar más el término "noticias falsas" para referir a ese tipo de contenido.
Para los lectores interesados en saber más sobre el tema, Wardle ha creado una lista de lecturas sobre la historia de la desinformación, su papel en las elecciones, su uso en la publicidad, las posibles soluciones y más.
Imagen con licencia CC en Unsplash vía rawpixel. Segunda imagen cortesía de First Draft. 

30 octubre, 2018

América Resiste #161- La Retaguardia Radio- 29-10-2018

                              América Resiste #161- La Retaguardia Radio- 29/10/2018

   
                   

Audios:
Editorial:Totalitarismo, es barbarie-
Ataque a templo judío en EEUU-
Brasil- No a Bolsonaro-
Arenga de Bolsonaro (Presidente electo)
Militarización. Plan de gobierno-
Argentina: Marcha contra plan FMI- Represión-
Jose Saramago- Resistir en la Conciencia-
Default Jorge Asis- el final de Macri-
Macri en 3- Semana 150-
Humor: Violencia Rivas- Peter Capusoto-
Julio Cortazar: Me caigo y me levanto.

Música:
Tirem u odio// Ele Nao-Caetano Veloso// Que no se olvide el letrista- Canario Luna// Chacarera del 55-Folclore Fusion// En mi Memoria- Femina// Todos contra todos- Tabare Cardozo// Marcha de la bronca-Pedro y Pablo// Twenty one Pilots-The Brownys// Minha Liberdade- Varios// Manso y Tranquilo-Piero// Ya no se que hacer conmigo-De Nos//

Noticias- Denuncias- Reporte desde el lugar de los hechos- Periodismo Social, Libre, Militante No somos neutrales, estamos junto a los vulnerables, que Luchan contra los Abusos y se niegan a ser esclavos.
                           América Resiste!!!- LUNES 18:00 A 20:00/ Jueves 13 a 15/ Sábado 22 a 24-

El Times: Giro a la derecha

https://www.nytimes.com/es/2018/10/28/jair-bolsonaro-elecciones-brasil/?emc=edit_bn_20181029&nl=boletin&nlid=7931977520181029&te=1

Jair Bolsonaro, el candidato de ultraderecha, gana la presidencia de Brasil con amplia ventaja.

Brasil se volvió este domingo el país más reciente del mundo en dar un giro hacia la derecha extrema, con la elección como presidente de un populista de mano dura; el cambio político más radical desde que la nación suramericana regresó a la democracia hace más de treinta años.
El nuevo presidente Jair Bolsonaro ha enaltecido a la dictadura militar, se ha pronunciado a favor de la tortura y ha amenazado con destruir, encarcelar o forzar a exiliarse a sus opositores.
Ganó al aprovechar el amplio resentimiento hacia el sistema gobernante en Brasil, azotado por un alza en la delincuencia y por dos años de crecientes crisis política y económica, y al presentarse como la alternativa.
Bolsonaro será el presidente de más extrema derecha en la región, donde los votantes han respaldado recientemente a líderes más conservadores en países como ArgentinaChilePerúParaguay y Colombia. Se suma a una lista de políticos de ultraderecha en el poder alrededor del mundo, como el vice primer ministro italiano, Matteo Salvini, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán
“Este es un giro verdaderamente radical”, dijo Scott Mainwaring, profesor de la Facultad de Gobierno Kennedy en la Universidad de Harvard y quien está especializado en política brasileña. “No se me ocurre otro ejemplo de un líder tan extremista que haya sido votado en la historia de elecciones democráticas de América Latina”.
Con el 92 por ciento de los votos escrutados, Bolsonaro había obtenido 55 por ciento, por encima de su rival Fernando Haddad, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), quien obtuvo 44 por ciento.
Los brasileños, que se recuperan de la recesión más grave en la historia del país, de un escándalo de corrupción que ha afectado a políticos de todos los colores y de una tasa récord de homicidios, eligieron al candidato que rechazaba el sistema político establecido y, en ocasiones, parecía también rechazar principios democráticos básicos.
La victoria de Bolsonaro cierra así una campaña que dividió a familias, deshizo amistades y desató alertas sobre qué tan resiliente es la joven democracia de Brasil.


Mass shooting statistics in the United States - Washington Post- Excelente mapeo de tiroteos en EEUU

https://www.washingtonpost.com/graphics/2018/national/mass-shootings-in-america/?hpid=hp_hp-visual-stories-desktop_no-name%3Ahomepage%2Fstory-ans#


The places change, the numbers change, but the choice of weapon remains the same. In the United States, people who want to kill a lot of other people most often do it with guns.
Public mass shootings account for a tiny fraction of the country’s gun deaths, but they are uniquely terrifying because they occur without warning in the most mundane places. Most of the victims are chosen not for what they have done but simply for where they happen to be.
There is no universally accepted definition of a public mass shooting, and this piece defines it narrowly. It looks at the 156 shootings in which four or more people were killed by a lone shooter (two shooters in a few cases). It does not include shootings tied to gang disputes or robberies that went awry, and it does not include shootings that took place exclusively in private homes. A broader definition would yield much higher numbers.
This tally begins Aug. 1, 1966, when a student sniper fired down on passersby from the observation deck of a clock tower at the University of Texas. By the time police killed him, 17 other people were dead or dying. As Texas Monthly’s Pamela Colloff wrote, the shooting “ushered in the notion that any group of people, anywhere — even walking around a university campus on a summer day — could be killed at random by a stranger.”



The Return of Anti-Semitism to Mainstream American Life

https://www.newyorker.com/news/daily-comment/the-tree-of-life-shooting-and-the-return-of-anti-semitism-to-american-life?mbid=nl_Daily%20102818&CNDID=39383214&utm_source=nl&utm_medium=email&utm_campaign=Daily%20102818&utm_content=&utm_brand=tny&utm_mailing=Daily%20102818&MD5=93aae464835b2f97b8a3cb407a44845e&SHA1=e228d97d8125a03b78d4dbe81cb4ae138e8953c8&spMailingID=14515278&spUserID=MTMzMTg0NjEwMTA5S0&spJobID=1502184648&spReportId=MTUwMjE4NDY0OAS2

Alexandra Schwartz

The violence that took place this Shabbat morning at the Tree of Life congregation in Pittsburgh is the fear of every synagogue, Hillel, day school, and Jewish community center in this country. It is the ancient Jewish expectation of persecution—when, where, has it not been with us?—married to American reality: a country saturated with guns and habituated to quotidian massacre, plagued by age-old racism and bigotry, which have lately been expertly inflamed by the holder of the highest office in the land.
For the past few years, American Jews have glanced warily at Western Europe, where anti-Semitism, never dormant, is once again on the rise. The British Labour Party has been riven by accusations of anti-Semitism among its leadership. French Jews have emigrated to Israel in unprecedented numbers. In Sweden, synagogues and Jewish centers have been firebombed. After 9/11, American synagogues and community centers became barricaded spaces, outfitted with concrete sidewalk barriers and metal detectors, so that going to services felt like going to the airport. The concern then was an external threat.
There has long been a casual assumption that homegrown anti-Semitism could not happen here, that “The Plot Against America” would remain the fantastical counter-factual that Philip Roth intended it to be. And yet, the warning signs have become increasingly clear. Since the 2016 Presidential campaign, anti-Semitic vitriol has exploded on the Internet. Neo-Nazis tweet swastikas and Hitler-era propaganda of leering, hook-nosed rabbis. Holocaust deniers discuss “The Protocols of the Elders of Zion” in plain view. Jewish journalists and other public figures have had their profile pictures Photoshopped onto images of lampshades and bars of soap. The name “George Soros” is no longer invoked as a dog whistle, but as an ambulance siren. “The Jewish question” is debated on alt-right blogs and news sites. In the run-up to the election, anti-Semites began to put Jewish names in sets of triple parentheses—a yellow star for the digital age, by which to un-assimilate the assimilated. Jews rushed to claim and defang the symbol, turning it into a voluntary declaration of pride, but the scar of its origins remains. For a time after Donald Trump’s election, I collected screenshots of racist and anti-Semitic hate speech I came across. Then I stopped. The proof was everywhere, plain as day.
It seems clear that anti-Semitism has burrowed into the American mainstream in a way not seen since the late nineteen-thirties and early nineteen-forties, when it also fused easily with conservative isolationist fervor and racism. In “These Truths,” her masterful new history of this country, my colleague Jill Lepore writes about the anti-Semites of that period, who saw “mass democracy and mass culture as harbingers of the decline of Western civilization.” In 1939, the German-American Bund held a pro-Nazi rally at Madison Square Garden, attended by twenty thousand people; you can watch footage of it here, and, as vile as it is, I suggest that you do. Amid the sieg-heils, you will see Fritz Kuhn, the Bund’s leader, railing against the “Jewish-controlled press” as he lays out his vision for a “socially just, white, Gentile-ruled United States.” “We, with our American ideals, demand that the American government shall be returned to the American people who founded it,” he says, to cheers.
Not long ago, I came across a description—published in the March, 1939, bulletin of the men’s club at New York’s Ansche Chesed synagogue—of a counter-rally held a couple of weeks later, at Carnegie Hall. “Stressing that racial intolerance was un-American, speaker after speaker denounced the activities of the German-American Bund,” the bulletin reports. “The need for protecting our democratic processes was on the lips of everyone and strong sentiment of solidarity to protect democracy and racial and religious freedom that goes with it was prevalent throughout.” That sense of solidarity, which, for me, as for many, is at the moral center of the American-Jewish experience, was explicitly attacked in Pittsburgh on Saturday. It has been reported that, a few weeks ago, the alleged gunman furiously railed on social media against hias, the Hebrew Immigrant Aid Society, which was founded, at the turn of the last century, to help the waves of Jewish immigrants who left imperial Russia for America. The organization later worked to resettle Jews fleeing Nazi Germany, and currently serves immigrants and refugees of all backgrounds. It is a bitter irony that that sense of common cause has now been further strengthened, as the Tree of Life joins Mother Emanuel A.M.E. Church, in Charleston, South Carolina, Dar Al-Farooq Islamic Center, in Bloomington, Minnesota, and so many other houses of worship as points on a dark map of ongoing American tragedy.