05 enero, 2010

Semana Tragica- pogrom de Union Civica Radical-1919

SOLAMENTE POR SER JUDIOS.................


A 80 AÑOS DE LA SEMANA TRÁGICA POGROM EN BUENOS AIRES

Un aspecto poco conocido de la Semana Trágica de enero de 1919 fue la
persecución Antisemita supuestamente organizada por el Comité de la
Capital de la Unión Cívica Radical , durante el gobierno del
presidente Hipólito Yrigoyen. Se trata de un tema tabú en nuestra
historia, como tantos otros.

También se destaca la personalidad del dirigente yrigoyenista
Francisco Beiró, que se enfrentó con sus propios compañeros políticos
y con las fuerzas de extrema derecha, en defensa de los judíos
agredidos.

Pablo R. Fihman investigó durante largos años la cuestión y reunió
valiosa documentación que entregó a la Fundación Juan B. Justo. Al
cumplirse o chen ta años de aquellos dramáticos sucesos resulta de gran
interés histórico dejar constancia de una investigación ignorada hasta
ahora.

Una tarde de agosto de 1997, Pablo R. Fihman se acercó a las oficinas
de la Fundación Juan B. Justo y entregó el resultado de una extensa
investigación que le llevó varios años de trabajo. Contenía
documentos, informaciones periodísticas, fichas con apuntes sobre
obras dedicadas a la Semana Trágica de 1919 y una breve versión
novelada -sobre base documental -, que llevaba como título El grito
olvidado, sobre la persecución antisemita y el establecimiento de un
pogrom (1), en los barrios de Once y Villa Crespo, en pleno Buenos
Aires, poco después de terminar el levantamiento obrero que conmovió a
todos los argentinos y países limítrofes, en los tiempos del
presidente Hipólito Yrigoyen.

Fihman se mostraba un tanto desanimado porque no había logrado
interesar al periodismo, a los políticos y a las autoridades de la
comunidad judía, a propósito de su ardua y amplia investigación. No se
trata de un historiador profesional ni de un periodista. Es un judío
que desde pequeño había escuchado en boca de sus familiares, relatos
conmovedores sobre las vejaciones y discriminación sufridas por los
judíos porteños en enero de 1919.

Debo confesar que, aunque conocía los trabajos clásicos sobre la
Semana Trágica y las distintas versiones sobre ataques a la comunidad
judía porteña en aquel año decisivo para la lucha social, nunca
imaginé que la 'discriminación o el invento policial de un ficticio
'soviet argentino' falsamente dirigido por el judío bundista Pedro
(Pinie) Wald, había llegado mucho más allá de lo que habían relatado
los historiadores que se dedicaron al tema, incluidos los de
izquierda. Aterrados por la situación internacional, ya que en 1917 se
había producido la Revolución Rusa que llevó al poder a los comunistas
dirigidos por V. I. Lenin y León Trotsky, conmovidos por la prédica
anarquista y por las maquinaciones golpistas conservadoras contra
Yrigoyen, que querían derrocarlo aprovechando el caos que reinó
durante varios días, grupos radicales -un partido político de
tradición indiscutiblemente democrática - apeló aparentemente a un
pogrom antisemita como parte de una respuesta contra la huelga obrera.
El informe Fihman resulta impactante.

El embajador francés comunicó a su Ministerio que la policía masacró
de una manera salvaje todo lo que era o pasaba por ruso' (Archives
Diplomatiques du Ministére d'Affaires Etrangéres de France, Amerique
1918-1940, sous serie Argentine, 8).

Ese diplomático también comentó el caso de un delegado radical que en
el Comité Capital de su partido se ufanaba de haber matado en un solo
día cuarenta rusos judíos'.

Por su parte, según constancias diplomáticas, el embajador
norteamericano informó a su gobierno haber contabilizado 1356 muertos
y 5000 heridos (Records of the State Departmen, Rep. Argentina, ítem
835.5045/92, pág. 8). Agregaba que había en el Arsenal 179 cadáveres
de 'rusos judíos'.

¿Era posible todo esto? ¿Por qué no había trascendido antes? Algunos
contemporáneos de los hechos, como el comisario Romariz,
descalificaron cifras como las apuntadas pero en su libro sobre los
sucesos decía que los muertos fueron incinerados a medida que llegaban
a los lugares de concentración, sin controlar su número ( La Semana
Trágica. Relatos de los hechos sangrientos de 1919, pág. 155). Por el
lado judío no hay datos ya que en aquella época la comunidad era
políticamente débil y estaba presa del terror.=2 0Hubo radicales que
no apoyaron el pogrom, hecho que quedó demostrado con la valerosa
intervención personal del yrigoyenista Francisco Beiró, años después,
en abril de 1922, designado ministro del Interior por Yrigoyen, en
reemplazo de Ramón Gómez., Beiró, en medio de los acontecimientos,
defendió a la colectividad y llevó a algunos dirigentes judíos ante el
Presidente.

De acuerdo a las estadísticas, en Buenos Aires había entre 70.000 y
100.000 habitantes judíos. Las cifras que se manejan sobre los muertos
en enero de 1919 demuestran la crueldad de los hechos. A ello hay que
sumar los heridos y las violaciones. Cuántos judíos porteños nacieron
en esa época y cuántos abortos se practicaron, son dos interrogantes
que no tienen respuesta.

A LA BÚSQUEDA DEL GRITO OLVIDADO

Fihman comenzó su búsqueda hace varios años, recurriendo a libros de
historia del colegio secundario. En un manual de quinto año de la
Editorial AZ se decía: 'abundaron los choques y se produjeron
numerosas víctimas'. En otro, de Bustinza, se afirmaba, vagamente, que
había existido ' un centenar de muertos'. En otro texto, el de
Fernández Arlaud, se hablaba de la necesaria represión a un
'movimiento extremista' por el que tuvo que intervenir el ejército.
Sobre antisemitismo, nada.

En Yo fui testigo, de Eduardo García, encontró una pista ya que se
hablaba de actos de 'vandalismo' contra 'personas inocentes,
totalmente alejadas de los intereses en juego'. Pero no se decía nada
sobre quienes eran los 'inocentes'. Lo mismo en la versión de Manuel
Gálvez en su biografía sobre Yrigoyen: 'Ha habido muchos muertos,
acaso un millar, y varios millares de heridos. La mayoría de los
muertos no son obreros: son gentes que iban por la calle o que se
asomaron a la ventana y recibieron un balazo'.

¿Cientos de muertos por casualidad?

Prosiguió la búsqueda. En Al filo del medio siglo, de Juan Carulla,
hay una referencia significativa: habiendo oído que estaban
incendiando el barrio judío, el escritor fue para allí y vio, al
llegar a la calle Viamonte , a la altura de la Facultad de Medicina,
lo que podría llamarse el primer pogrom en la Argentina'.

'En medio de la calle ardían pilas con libros y trastos viejos, entre
los cuales podían reconocerse sillas, mesas y otros enseres
domésticos, y las llamas iluminaban tétricamente la noche, destacando
con rojizo resplandor los rostros de una multitud gesticulante y
estremecida. Se luchaba dentro y fuera de los edificios; vi allí
dentro a un comerciante judío. El cruel castigo se hacía extensivo a
otros hogares hebreos'.

Agregaba luego Carulla: 'El ruido de los muebles y cajones
violentamente arrojados a la calle se mezclaba con gritos de 'mueran
los judíos' Cada tanto pasaban a mi vera viejos barbudos y mujeres
desgreñadas. Nunca olvidaré el rostro cárdeno y la mirada suplicante
de uno de ellos, al que arrastraban un par de mozalbetes, así como el
de un niño sollozante que se aferraba a la vieja levita negra, ya
desgarrada'.

' El disturbio provocado por el ataque a los negocios y hogares
hebreos se había propagado a varias manzanas a la redonda' y concluía
Carulla: 'el Comité Nacional de la Juventud Radical surgió durante la
guerra mundial. El 2 de enero se habían reunido en el Teatro San
Martín: siete días después, sus miembros tomaban como profesión la de
vejar judíos'.

LOS RECUERDOS DE JOSÉ MENDELSON

En la revista Hechos de la Historia Judía , hay un trabajo de
Salominsky donde se transcribe parte de un texto de José Mendelson que
constituye un aporte central sobre la cuestión.

'Las matanzas antijudías en Europa Oriental -decía Mendelson- fueron
un juego de niños en comparación con lo que ocurrió en las calles
porteñas. Pamplinas son todos los pogroms al lado de lo que hicieron
con ancianos judíos en las comisarias 7a y 9a, y en el Departamento de
Policía. Jinetes arrastraban a viejos judíos desnudos por las calles,
les tiraban de las barbas y cuando ya no podían correr, su piel se
desgarraba raspando contra los adoquines mientras los sables y
latigazos caían y golpeaban.

Sólo dos décadas después, bajo la Alemania hitlerista, quizá podamos
hallar episodios semejantes'.

Mendelson recons truyó la reunión de miembros de la comunidad judía
con el presidente Yrigoyen. El entonces diputado radical Francisco
Beiró protagonizó el encuentro el 25 de enero de 1919 llevando a
integrantes de la Comisión Política del Comité de la Colectividad
Israelita a la Casa de Gobierno encabezados por el rabino doctor
Haphon.

Le entregaron a Yrigoyen, en propias manos, un memorándum denunciando
la persecución. El Presidente lo leyó y declaró que él mismo había
sido un perseguido. En medio del diálogo Yrigoyen observó que la
Comisión no debería haber acudido a él en nombre de la colectividad
judía, sino en calidad ciudadanos argentinos.

La respuesta que le dieron los miembros de la Comisión es que habían
invocado a la colectividad debido a que los ataques fueron dirigidos
contra la población judía. Al concluir la entrevista, según Mendelson,
Yrigoyen prometió realizar todo lo que estaba a su alcance para
sancionar a los culpables de los excesos cometidos.

En Tres relatos porteños de Arturo Cancela puede leerse: 'Jóvenes con
brazaletes, armados de palos y carabinas, detienen a todos los
individuos que llevaban barba; los de las carabinas les pinchan el
vientre o se cuelgan de las barbas. Otros apedrean los vidrios de las
casas de comercio cuyos propietarios abundan en consonantes’.

La Prensa de los días 13 y 14 de enero decía que se habían reunido los
jóvenes de la Liga Patriótica en el Centro Naval, donde habían
recibido instrucción militar y una arenga del contralmirante O'Connor
que terminaba sosteniendo 'si los rusos y catalanes no se atreven a
venir al centro, los atacaremos en sus propios barrios'.

SOIZA REILLY DENUNCIA LOS HECHOS

En la edición del 3 de febrero de 1919 de la revista Popular (NO 45),
el legendario periodista Juan José de Soiza Reilly denunciaba: 'Vi
ancianos cuyas barbas fueron arrancadas; uno de ellos levantó su
camiseta para mostrarnos dos sangrantes costillas que salían de la
piel como dos agujas.

Dos niñas de catorce o quince años contaron llorando que habían
perdido entre las fieras el tesoro santo de la inmaculada; a una que
se había resistido, le partieron la mano derecha de un hachazo. He
visto obreros judíos con ambas piernas rotas en astillas, rotas a
patadas contra el cordón. Y todo esto hecho por pistoleros llevando la
bandera argentina'.

La Crítica, de los anarquistas, y el semanario La Vanguardia, del
Partido Socialista, describieron los ataques a bibliotecas y centros
de cultura, cuya destrucción había sido comprobada por concejales y
diputados socialistas. En las ediciones respectivas se describió la
visita de once diputados, un senador y tres concejales al departamento
central de policía, donde comprobaron los tratamientos brutales que
sufrían los detenidos.

LOS RESPONSABLES DEL POGROM

Diversas versiones periodísticas documentan sobre los responsables
políticos del pogrom antisemita de 1919. Patotas de los comités
dirigidas por el presidente del Comité Capital de la UCR, Pío J.
Zaldúa, tomaron el departamento de policía al retirarse el ejército.
Sandra McGee y David Rock coinciden en que el partido radical convocó
a 2000 activistas para defender al Gobierno. Mirelman y Solominsky, en
tanto, hablan de la participación en la represión de la Liga
Patriótica Argentina de Manuel Carlés, conformada por oficiales del
ejército, la marina y los grup os de provocadores denominados Orden
Social y Guardia Blanca.

El 19 de enero, La Época, órgano oficial de la UCR, dirigida por el
diputado Delfor del Valle, acusó de los atropellos a 'los judíos'.

Lo mismo hizo el diario católico El Pueblo, que publicó entre el 10 de
noviembre de 1918 y el 19 de enero de 1919, doce editoriales
claramente antisemitas. El diputado conservador Julio A.. Costa
sostiene que casi todos los inmigrantes rusos son 'agitadores' . El
Comité Nacional de la UCR, el 15 de enero, al concluir el pogrom,
repudió la 'acción violenta de elementos ajenos al país' (La Prensa,
18 de enero de 1919).

Por su parte, el entonces jefe de policía, Elpidio González, denunció
que la 'intensa agitación anarquista provocada por numerosos sujetos
de la colectividad ruso-israelita y la propaganda que hacen en ruso y
hebreo; algunos de sus componentes tomaron activa participación en el
atentado contra el asilo e iglesia de Jesús Sacramentado' (Archivo
General de la Policía, Ministerio del Interior, 1919, L 5, E 838).

Monseñor Napal en Junín y Corrientes arengó a grupos antísemitas
diciendo 'los judíos son los únicos culpables de la escasez; son
sanguijuelas expulsados de todos los países'. La Vanguardia denunció
que la gubernamental Revista del Plata había trucado fotografías para
hacer aparecer a los judíos como agitadores.

Cientos de afiliados radicales y de la juventud radical renunciaron
por los sucesos deplorables de antisemitismo cometidos por grupos que
actuaban bajo la bandera partidaria y por los dichos de un delegado al
Comité Capital, que se vanaglorió de haber matado, él solo, en un día,
cuarenta rusos judíos (El Diario, 23/1/1919; La Vanguardia 24/1/1919).

La Razón del 14 de enero sostuvo que si 'las voluntades dirigentes
hubieran dado señales de vida hace tres días, sin duda alguna que los
que se dedicaron a la caza de judíos, no lo hubieran hecho'. Idénticos
pronunciamientos de La Prensa del 16 y de La Nación del 18 de enero.

La Crítica hizo un patético relato sobre los padecimientos de los
judíos porteños, en su mayoría elementos religiosos, ajenos a la
agitación obrera. Decía: 'Hombres, mujeres y niños fueron maltratados
brutalmente, con saña feroz, cual si existiera el propósito de
extirpar a esa raza atormentada' .

'Los rusos eran atormentados con saña feroz por los ebrios polizontes,
y no pocos fueron ultimados a palos y bayonetazos. Se puede decir que
ni un solo ruso salió ileso de las garras policiales. Por los pasillos
del Departamento de Policía desfilaban los flagelados y
ensangrentados’.

'En el departamento central de Policía, cincuenta hombres, ante el
cansancio de azotar, se alternaban para cada judío'.

'Con fósforos quemaban las rodillas de los judíos mientras atravesaban
con alfileres sus heridas abiertas. En la comisaría 7a les orinan en
la boca'.

En tanto La Provincia del 14 de enero afirmaba: 'La supuesta
revolución ácrata ha develado su secreto. No hubo maximalismo, y esto
se descubrió al segundo día de fraguada. Se ha comprobado que los
sindicados como futuros magistrados de la 'República de los Soviets
Argentinos', son simplemente buenos y honestos ciudadanos, que hasta
hablan de nacionalismo y profesan un culto religioso'.

No hubo castigo alguno para los ejecutores del pogrom porteño.. Muchos
años después, el periodista de Clarín, Luis Alberto Murray, al memorar
en ese diario los acontecimientos dijo que 'El presidente prefirió
ignorar a los culpables de la matanza' (8/1/1979). La bancada radical
en la Cámara de Diputados rechazó todos los pedidos de informes sobre
lo acontecido, especialmente uno del senador socialista Mario Bravo.

El gobierno no contestó a las notas del embajador ruso a los
Ministerios del Interior y de Relaciones Exteriores pidiendo
protección para los judíos (La Nación del 17/1/1919, pág., 8;
Semanario Israel, pág. 762).

Incluso el general Luis Dellepiane criticó en público al ministro
Gómez porque dio, personalmente, instrucciones a la División de
Investigaciones pasando por encima del mando operativo que estaba en
la órbita castrense (La Nación, 15/1/1919, pág. 6). La cadena de mando
nunca fue rota por los subalternos. No obstante, tal como lo señala
Romariz, el 11 de enero se entregaron Colt a los cuadros civiles
convocados por el Comité Nacional de la UCR.

Hasta aquí parte de la investigación realizada por Fihman. Al
cumplirse el 80 aniversario de la Semana Trágica y en tiempos en que
la verdad histórica trata de abrirse camino ante los crímenes de lesa
humanidad, es importante que los argentinos ajustemos cuentas con
nuestro pasado, fundamentalmente para que hechos como los relatados se
esclarezcan definitivamente.

NOTA
Se denomina pogrom (o pogromo) al 'movimiento dirigido por las
autoridades zaristas para la exterminación de los judíos'.

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33, 34, 35, 47 y 64, Buenos Aires, 1919 (Encuesta a 80 intelectuales,
profesionales, militares argentinos que atribuyeron mayoritariamente a
la policía y a los bomberos, la responsabilidad y/o la realización
efectiva de los ataques antisemitas) .

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