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24 octubre, 2017

Boletín: El dilema de los inmigrantes

BARCELONA — La fila rodeaba una manzana en el barrio de El Raval. Comenzaba en la puerta del Institut Miquel Tarradell y formaba un cuadrado perfecto doblando las esquinas, que daba sentido a la consigna que se coreaba a toda voz: Els carrers seran sempre nostres, las calles serán siempre nuestras. De pie frente al instituto, Leduin Placencia —alto, mulato, de pelo corto rizado y gesto serio— observaba con atención a los votantes, a los turistas curiosos y a un par de Mossos d’Esquadra, los miembros de la policía local catalana. Leduin tiene 23 años y vive en Barcelona desde los 6. Su madre vino de República Dominicana y, gracias al derecho a la reagrupación familiar contemplado en la Ley de Extranjería española, él pudo alcanzarla después. “Yo llegué como español, pero soy catalán”, dijo. Con una voz profunda de musicalidad caribeña, pero que pronuncia la ce y la zeta, Leduin explicó en español que había aprendido el idioma de Cataluña, que le interesa su cultura y que todo lo que es suyo está aquí; no en Madrid, no en su país de origen. EXPLORA NYTIMES.COM/ES El español florece en Estados Unidos a pesar de todo “Aquí tengo todo: mis amigos, mi historia, mis cosas buenas, mis cosas malas”, dijo. “Todo está aquí, en Cataluña. Y si Cataluña quiere decidir, no entiendo por qué no dejarla”. Cuando Leduin y sus amigos hablan de la independencia como una posibilidad, uno de los temas que tocan es qué pasará con gente como él, cuya familia vino a España y cuyo permiso de residencia ha sido emitido por el Estado español. Su familia llegó a Barcelona en esa “oleada” que arribó entre 2000 y 2004 procedente de países latinoamericanos, cuando el gobierno español no les exigía visa de ingreso al país. Muchos de estos migrantes pudieron regularizar su estatus migratorio y obtener la ciudadanía en un periodo de tres años. Una historia diferente ha sido la de quienes vienen de países africanos como Marruecos, cuya migración hacia España inició antes y ha sido más numerosa (hay unos 750.000 inmigrantes marroquíes en España a la fecha). Para quienes no vienen de países latinoamericanos, el proceso entre la regularización del estatus migratorio y la solicitud de la nacionalidad española requiere de por lo menos diez años.

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