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31 octubre, 2017

Monsanto papers: denuncian que la empresa ocultó los efectos cancerígenos del glifosato

"El herbicida –el producto estrella de Monsanto y el plaguicida más utilizado en el mundo– es genotóxico, cancerígeno para los animales y 'probable carcinógeno para el hombre', dijo el IARC. ¿Cómo llega a esta conclusión? Para hacer sus hallazgos, las agencias dependen en gran medida de los datos confidenciales proporcionados por… Monsanto, mientras que el IARC no tenía acceso a estos datos. 5/10/2017 La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la ONU probó los efectos nocivos del agroquímico más usado en Argentina, y denunció que las entidades que aprueban su utilización "dependen de los datos confidenciales proporcionados por la propia Monsanto". En cuatro décadas, la versión oficial nunca había cambiado: el glifosato no era cancerígeno. A esa conclusión llegaron las mayores agencias reguladoras responsables de evaluar la peligrosidad de un producto antes y después de su comercialización, entre ellas la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) en Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA). Pero en marzo de 2015 otra organización, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de las Naciones Unidas (ONU), llegó a la conclusión opuesta. Para esta institución de referencia, el herbicida –el producto estrella de Monsanto y el plaguicida más utilizado en el mundo– es genotóxico, cancerígeno para los animales y "probable carcinógeno para el hombre". ¿Cómo explicar tamaña divergencia? La mayoría de los observadores citan una razón importante: para hacer sus hallazgos, las agencias dependen en gran medida de los datos confidenciales proporcionados por… Monsanto, mientras que el IARC no tenía acceso a estos datos. En otras palabras, la decisión que favorece al glifosato se basa esencialmente en los resultados de la empresa que la fabrica. Una experiencia "científicamente errónea". Un reconocido toxicólogo denunció esta situación: Christopher Portier, ex director de varias instituciones federales de investigación de Estados Unidos y socio en el IARC. Gracias a la insistencia de eurodiputados y a varias ONG, es el único científico independiente que ha podido averiguar los famosos datos ultra-secretos. Así, se descubrieron problemas que habían pasado desapercibidos. El 28 de mayo de 2017, Portier le escribió al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker: para él, sin duda, la investigación de las agencias europeas, realizada esencialmente sobre la base de elementos transmitidos por Monsanto, es "científicamente errónea". De hecho, pasaron por alto ocho casos de aumento de la incidencia de ciertos tumores asociados con glifosato. Las agencias han refutado en bloque y estalló la polémica. Te puede interesar también ¿A quién creerle? Para intentar responder a esta pregunta clave, Le Monde indagó en los "papeles de Monsanto", decenas de miles de páginas de documentos internos que la firma tuvo que hacer públicas en el marco de una acción colectiva llevada a cabo en los Estados Unidos por 3.500 denunciantes. El estudio de estos documentos trajo algunas respuestas preocupantes ya que arroja alguna luz sobre cómo las agencias reguladoras utilizan los estudios secretos –y a veces sospechosos– de la industria. Esto conduce principalmente a cuestionamientos sobre la integridad e independencia de los informes oficiales sobre el glifosato. En Bruselas, algunos funcionarios toman la cuestión en serio. De hecho, en mayo de 2017, el eurodiputado checo Pavel Poc (Socialistas y Demócratas) organizó una reunión pública sobre el tema, bajo los auspicios del Parlamento Europeo. Ese día, Peter Clausing, toxicólogo alemán asociado a la ONG Pesticide Action Network (PAN), lanzó una bomba: un estudio presentado por los industriales, que mostró un aumento en la incidencia de los linfomas malignos en los ratones más expuestos al glifosato ha sido indebidamente ignorado por la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Teniendo en cuenta que este estudio no era confiable, la agencia no tomó en cuenta sus resultados, pero es probable que alertara sobre los peligros de este producto. En su informe de expertos de noviembre de 2015, la EFSA se justificó: "Durante la segunda teleconferencia de expertos, el estudio se consideró inaceptable debido a infecciones virales que podrían influir en la supervivencia de los animales, así como en la incidencia de tumores, en particular linfomas". Según la agencia, ciertos virus llamados "oncogenes" pueden causar tumores en animales de laboratorio. Los ratones utilizados para este estudio llamado "Kumar, 2001" contrajeron un virus de este tipo (no relacionado con el glifosato), difuminando los resultados. "El gran problema es que no hay ningún documento que mencione el hecho de que una infección de este tipo realmente afectó a los animales", refutó el toxicólogo Peter Clausing. "Lo que se encuentra en los informes preliminares de la evaluación del glifosato es que este tipo de infección es posible, pero no que se haya producido. Lo que primero se describe como una posibilidad, se convierte –después de la "teleconferencia"– en un hecho", se indigna el especialista.

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