28 noviembre, 2017

Boletín: La renegociación del TLCAN

https://www.nytimes.com/es/2017/11/21/robert-mugabe-zimbabue-zanu-pf/?em_pos=small&emc=edit_bn_20171121&nl=boletin&nl_art=1&nlid=79319775&ref=headline&te=1

HARARE, Zimbabue — La rápida caída de Robert Mugabe, quien este martes renunció a la presidencia de Zimbabue y cuyas artimañas y crueldad lo ayudaron a vencer a un sinfín de adversarios a lo largo de casi cuatro décadas, a quien más ha sorprendido es quizás al mismo Mugabe.
Durante años confió tanto en su seguridad —y su poder— que tomaba vacaciones de un mes lejos de Zimbabue después de Navidad, y jamás enfrentó ninguna amenaza durante sus largas y predecibles ausencias. Incluso a los 93 años, su estrecho control del partido gobernante del país y del ejército hizo que su poder pareciera estar blindado contra cualquier cuestionamiento.
Sin embargo, en cuestión de días, Mugabe, quien gobernó su país desde la independencia obtenida en 1980, quedó en gran parte despojado de su autoridad, aunque seguía aferrado a la presidencia.
En un discurso muy esperado el domingo por la noche, Mugabe, en vez de anunciar su renuncia como lo esperaba la mayoría del país, sorprendió a Zimbabue al rehusarse a decir que dimitiría. Aunque aceptó que su país estaba pasando por “un periodo difícil”, no dio señales de reconocer o aceptar lo mucho que había cambiado en un periodo tan corto el terreno que controlaba.
A principios de ese día, el partido gobernante, ZANU-PF (Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico), sobre el que siempre había ejercido dominio total, expulsó a Mugabe como líder con vítores y bailes que iniciaron después de la votación. Le dieron una fecha límite del lunes al mediodía para renunciar o enfrentar la destitución por parte del parlamento.
El martes, poco después de que el parlamento comenzara el proceso de destitución, Mugabe presentó su renuncia.
Tan solo días antes, el miércoles de la semana pasada, los soldados lo pusieron bajo arresto domiciliario; su esposa, Grace Mugabe, de 52 años, cuya ambición de sucederlo contribuyó a su caída, no ha aparecido en público desde entonces.

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