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01 agosto, 2017

"Megaproyecto Vaca Muerta" / Golfo San Jorge: Cáncer en un territorio de incertidumbre Democracia sindical para el SUPeH Plaza Huincul

Por Hernán Scandizzo A mediados de la década de 1960 se puso en funcionamiento el primer acueducto con captaciones en el lago Músters para abastecer, desde Sarmiento, a las ciudades chubutenses de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, y más tarde fue extendido hasta la santacruceña Caleta Olivia. En 1999 entró en servicio un nuevo acueducto, el Jorge Carstens, para satisfacer la demanda ante el crecimiento demográfico de las ciudades costeras, pero resultó insuficiente a una década de su puesta en funcionamiento. Entonces se proyectó otro más, que aún no ha sido terminado. Sin embargo, hoy el problema va más allá de la capacidad de transporte y del estado de conservación de las cañerías, la cuenca hídrica sufrió una considerable reducción del caudal, al punto que el lago Colhué Huapi despareció, el Musters bajó su nivel y el río Senguer se desangra a medida que se aleja de su nacimiento en el cordillerano lago Fontana. ¿El motivo, los motivos…? Cada vez que surgen problemas de este tipo se disparan acusaciones en todas direcciones. Quienes sostienen que los sarmientinos la derrochan en actividades agropecuarias de escaso impacto económico, quienes aseguran que son los comodorenses los que la dilapidan, también quienes señalan a las petroleras, quienes afirman que buena parte del caudal se pierde por falta de mantenimiento de los acueductos y de la red que llega a los hogares, quienes acusan al cambio climático por las escasas lluvias y nevadas en la cordillera, quienes dicen que la merma es cíclica, quienes a apuntan a las estancias que río arriba se sirven del río y sus afluentes, quienes combinan dos o más variables. ¿Y qué dice la cuenca del Senguer? “Un equilibrio muy finito”

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