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01 agosto, 2017

Un día con la policía de inmigración en territorio enemigo: California

RIVERSIDE, California — Apenas después del amanecer, una fila de agentes se dirigía hacia la entrada de la casa de Fidel Delgado con las pistolas desenfundadas. Uno de ellos llevaba un rifle. Delgado salió de su casa con el torso desnudo y la mirada confusa. “¿Qué necesitan?”, preguntó. Unos 20 minutos después, a unos 16 kilómetros de distancia, Anselmo Morán Lucero supo exactamente por qué habían llegado los policías a buscarlo. Los divisó cuando volvía a su casa después de una larga velada e intentó dar la vuelta con su camioneta. Pero una todoterreno sin insignias se detuvo frente a él y otra encendió sus luces desde atrás, bloqueándole la fuga. Le preguntaron su nombre y si sabía por qué lo estaban deteniendo. Morán asintió con la cabeza. Todos los días, desde antes del amanecer hasta ya entrada la noche, en todo Estados Unidos, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) –los soldados en la línea de fuego de la guerra que ha declarado el presidente Donald Trump contra la inmigración ilegal–, están capturando a gente como Delgado y Morán.

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