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13 marzo, 2019

Amarradas, vejadas, desprotegidas

https://www.nytimes.com/es/2019/03/04/mujeres-migrantes-violencia/?emc=edit_bn_20190304&nl=boletin&nlid=7931977520190304&te=1

Tienes que pagar con tu cuerpo’: la violencia sexual en la frontera

MCALLEN, Texas — Estaba oscuro en la casa clandestina donde la tenían retenida; todas las ventanas estaban cubiertas para que nadie pudiera asomarse. Primero, los contrabandistas la hicieron cocinar para los demás migrantes que habían cruzado ilegalmente hacia Estados Unidos. Luego, la llevaron al segundo piso, cerraron con llave la puerta de la habitación y se turnaron para violarla.
Fue a mediados de 2014. Melvin, de 36 años y madre de tres hijos, acababa de terminar su trayecto desde su natal Guatemala a Estados Unidos; cruzó el río Bravo en balsa y fue llevada a la casa de seguridad de los traficantes en la ciudad fronteriza de McAllen, al sur de Texas.
Durante las semanas que estuvo encerrada en aquella habitación, los hombres a los que les había pagado para que la ayudaran a llegar a salvo a territorio estadounidense la drogaron con píldoras y con cocaína; no le permitían salir ni siquiera para bañarse. “A veces creo que, en cuanto me metieron al cuarto, me mataron”, dijo Melvin. “Nos violaron tantas veces que ya ni nos veían como seres humanos”.
Las entrevistadas describieron un mundo subterráneo de terror que coexiste con la bulliciosa vida de las ciudades estadounidenses a lo largo de la frontera. Una mujer describió que fue encerrada en una casa en McAllen, Texas —en el valle del río Grande y con una población de 143.000 personas—, que había sido convertida en un burdel improvisado. “Carne nueva” es como describieron los contrabandistas a las migrantes que fueron llevadas ahí, recordó Lucy, una hondureña de 45 años que, como las otras mujeres entrevistadas, pidió que no se publicara su apellido.


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